Por dentro y por fuera: Perspectivas

Dime lo que presumes… para que una opinión política conserve los efectos de la espontaneidad y la inmediatez debe ir siempre acompañada de la libertad de pensamiento de quien la emite, de lo contrario corremos el riesgo como editorialistas, columnistas o analistas en caer en imprecisiones. Además algo que nos une a los investigadores con los periodistas es la fuente de información. De donde obtenemos nuestras noticias nos forja una idea de la política y de los problemas sociales que implica una vida en comunidad. Un caso muy peculiar es el que ocurre en Baja California, pues me parece que en el único lugar que crece la calidad de vida de los tijuanenses, ensenadenses o cachanillas es en los periódicos de circulación local y en las notas que en forma de comunicados de prensa envían los distintos órdenes de gobierno a la prensa. Algunos rotativos se han convertido también en pasquines informativos de los distintos partidos políticos, y no me preocupa tanto este hecho, sino que al hacerlo van convirtiendo a los servidores públicos en meras figuras de ornato que se acostumbran a dejar de lado la ética de servicio que juraron atender al asumir un cargo público. Es a raíz de esto que me atrevo a afirmar, iniciando con una autocrítica en la que tal vez lo que presumo es lo que carezco, que hasta este momento no existe a fondo un periodismo crítico y analítico en Baja California, que les señale a nuestros gobernantes puntualmente sus errores, a pesar de que ellos puedan tener o no un acuerdo publicitario con el medio. Si no fuese gracias a nuevas herramientas como las redes sociales y tecnológicas de la información, hoy no recibiríamos gran variedad de noticias a una velocidad inimaginable. Por lo que ya no es una opción el estar desinformado para alegar falta de interés en los asuntos públicos. Los tiempos han cambiado y hoy en día simplemente la percepción de los comportamientos políticos que los ciudadanos consideran normales es muy distinta a la de hace 5 años. Hoy somos más desenfadados y menos ceremoniosos, disfrutamos como consumidores de noticias de deliberaciones razonadas del actuar de quienes se deben encargar de resolver nuestros problemas sociales y no lo hacen. Pero la libertad periodística también debe ir siempre acompañada de valores éticos como el respeto y la cortesía tanto para el político incapaz como para el ciudadano inconforme. Hoy que tenemos una perceptible declinación en el interés ciudadano en participar en política dados los altos índices de abstencionismo, los medios debemos de jugar un papel en recuperar la virtud cívica. Entender que la fragilidad humana degenera al sistema político que tenemos conforme crecen los intereses rentistas y esta degeneración cívico-política explica la falta de crecimiento en otros rubros como el económico, cultural y sobre todo, pero más lamentable inhibe una verdadera oportunidad de generar un ambiente propicio para que nuestros servidores se pongan a trabajar realmente en elevar la calidad de vida de nuestras comunidades.

PD. Gracias a compañeros editorialistas como Moisés Marquez, Dora Elena Cortez, Gilberto Lavenant, Enrique Sánchez-Díaz, José Aguirre y muchos otros, porque a diario nos dan verdaderas cátedras y disertaciones sociales en sus columnas.