Por dentro y por fuera: La ignominia del tijuanense

Llega el verano y con ello los climas cálidos son aprovechados por las familias para refrescarse un poco en los casi 5 kilómetros de playa con los que cuenta la comunidad de Tijuana. 

Como vecino activista y voluntario participante de los eventos de limpieza de playas es frustrante ver que por más difusión y por más esfuerzo que hacemos, la falta de cultura ambiental y la predisposición del mexicano por tirar basura en donde sea y dejarla ahí, es una actitud deplorable, que por más que razono y le doy vueltas en la cabeza, no la alcanzo a entender.

Tal vez sea por eso, porque entender lo que pasa con la gente que tira basura no requiere del uso de la razón, pues tal vez los que lo hacen prefieren vivir en la ignominia antes que volver a recoger todo lo que ensucian.

El único ejemplo que transmiten a sus hijos, es que a ellos tampoco les debe importar, yo creo que han de pensar que si alguien se anima a recoger un papel hasta se ve raro, y como que no encaja.

No respetamos la naturaleza. En estos últimos días, he visto de todo. Campamentos que pernoctan y dejan sus latas de cerveza tirada; quinceañeras y comidas familiares que dejan un tiradero de vasos y platos de foam y de plástico, bolsas enteras de basura dejadas en la arena después de una tarde en la playa. Y la basura simplemente yace ahí, sin que nadie la vea.

Este comportamiento del tijuanense es amoral, anormal y atípico en estos días en el que el planeta sufre un grave deterioro.

Como corredor enamorado de la fuerza del oleaje siempre que voy a paso veloz por la playa encuentro inspiración en la grandeza del océano y en la variedad de aves que ahí se encuentran, pero todo se viene abajo cuando el escenario se torna sucio producto de la indiferencia, por más botellas que levante, una hora de ejercicio no es suficiente ni para limpiar los primeros 100 metros. Tal vez los salvavidas no se puedan distraer de su función principal que es estar al pendiente de los bañistas, pero si lográramos la vigilancia permanente de inspectores ambientales que tuvieran la facultad de imponer multas económicas fuertes al que tire basura en la playa pudiéramos empezar a revertir este comportamiento.

Para resolver la problemática de contaminación de las playas, no debemos, ni podemos seguir dejando exclusivamente en manos de las autoridades del agua un problema que involucra a todas las autoridades. Por eso soy un convencido que el problema de la contaminación, solo se va a resolver si trabajamos decididamente en un mismo objetivo, cambiar la forma en como vemos los residuos, pues en realidad esos que vemos como desperdicios son materiales reutilizables susceptibles de comercialización. Si realmente queremos acabar con el problema tenemos que ir a la fuente del problema, y tenemos que reeducar a la gente, y digo gente porque esos que tiran basura en la playa, aún no se han ganado el título de ciudadanos.