Por dentro y por fuera: Estamos al aire

A diario recibo correos de distintos amigos lectores que me buscan para platicarme, muchas veces problemas muy personales, y con gusto trato de hacerme un tiempo para recibirlos a todos y platicar personalmente para ver de qué manera puedo servir de eslabón en sus vidas, para que encarrilen sus propósitos a favor de construir una mejor sociedad.

Indistintamente les platico una anécdota que alguna vez me sucedió y que hoy, al compartirla con ustedes, espero también les ayude a entender que por más oscura que sea la noche, el día siempre trae de vuelta vientos de esperanza.

Les platico brevemente… Por el apuntador el productor Luis Gutiérrez, gritaba frenéticamente que continuábamos al aire, pero yo no lo escuchaba. Era la transmisión entonces de un programa especial de editorial político que con motivo del año nuevo preparamos para el auditorio de un canal televisivo y radiofónico local en el que trabajaba.

Corrían los primeros minutos de transmisión cuando mi mente se puso en blanco.

De repente de estar platicando al aire sobre el reencuentro de familias militares estadounidenses durante el Desfile de las Rosas en Pasadena, pase inesperadamente a hablar del estado de salud del entonces presidente venezolano Hugo Chávez. Además de que la nota no guardaba conexión o relación alguna con el guión preestablecido, el problema es que no me daba cuenta de lo que estaba sucediendo.

Algunos creen que fue la imagen de un marino abrazando a su hija y a su esposa después de meses en alta mar lo que detonó el bloqueo, pues justo en ese momento atravesaba por problemas familiares muy serios; esa experiencia dolorosa y reveladora al mismo tiempo me permitió darme cuenta de que necesitaba recurrir a Dios y a la ayuda profesional.

Encontré entonces un consejero excepcional, y me refiero al psicólogo Jesús Ángel Akerlundh. Con sus aportes y el retorno a los valores cristianos, que me devolvieron la presencia de Dios en mi vida, es como he podido salir adelante.

Otros cambios también han sido importantes, la favorable rutina de ejercicio y la buena alimentación sin duda que contribuyeron, pues estoy por cumplir 3 años sin consumir carnes rojas y corriendo maratones.

Al mismo tiempo el apoyo de mis padres y amigos muy estimados van haciendo que la carga sea más llevadera. Y por último, el encontrar una causa o motivación social por la cual luchar me permitió enfocarme en lo que realmente quería, en mi caso desde algún tiempo escogí resolver problemas ecológicos locales y hasta la fecha, dicho trabajo lo encuentro sumamente gratificante.

Pero considero que lo trascendental de conocer los problemas de los demás, nos debe servir para ayudar. A veces un mensaje de ánimo, una llamada telefónica o una visita, pueden hacer la diferencia en la vida de los demás.

Me llena de satisfacción saber que en nuestra comunidad todavía hay buenos ciudadanos, que con su ejemplo y esfuerzo diario se erigen como los pilares silenciosos que hacen que la sociedad en sí, subsista.

Seguimos al aire, empezando otro año más y con mucho que agradecer también a mis lectores por sus buenos deseos.