Por dentro y por fuera: Construyendo pueblos fantasmas

Con una economía dependiente del petróleo, nuestras comunidades empiezan a dejar ver los primeros síntomas de intoxicación y de enfermedad. Hemos acabado con arroyos y hábitats naturales.

Como mexicanos ya perdimos todo derecho y soberanía sobre el Río Colorado, a pesar de que la Comisión Internacional de Límites y Agua del gobierno mexicano diga lo contrario. Los acuerdos que tiene programados para mediados de marzo con los 6 estados de la Unión Americana que reciben agua del Colorado, parece que serán letra muerta si no hay agua que administrar.

Estamos entrando a la mitad de la segunda década del Siglo XXI y la tan esperada revolución “verde” no termina de aterrizar, la tecnología está siendo enfocada en el método de fracturación hidráulica para acrecentar el rendimiento de extracción de gas natural y petróleo.

Estos esfuerzos son totalmente contrarios a los que nos deberían de haber llevado a aliviar la salud del planeta. En nuestro estado, los proyectos de energía alternativa no terminan de reflejar un beneficio directo para las comunidades donde se instalan, pues en su gran mayoría lo único que buscan es tierra barata para exportar electricidad a California.

Esto no debe ser así, en otras partes del mundo las transnacionales energéticas han establecido alianzas estratégicas con pequeñas comunidades rurales para impulsar otros sectores como el agrícola y el ganadero. Debemos ver la forma de que esto ocurra también en Tecate, y no pasemos de tener pueblos mágicos a pueblos fantasmas.

El Valle agrícola de Mexicali, corre el riesgo de perder el 50% de sus cosechas, la Secretaría de Fomento Agropecuario del Estado, está realmente preocupada porque ve venir la. A pesar de que esta semana se esperan los primeros chubascos, la realidad es que el clima del planeta ya cambió.

Aquí las autoridades se han tardado en asimilar la gravedad de la situación. La presa Emilio López Zamora en Ensenada ya fue decretada como seca por las condiciones de aridez que imperan en el puerto y desde el Lunes 17 de Febrero los ensenadenses dejaron de extraer agua y empezaron a suministrar el servicio de forma intermitente en las colonias, hay reportes de que en algunas zonas pasaron hasta 5 días sin agua, lo que está obligando a las autoridades del agua a distribuir tinacos entre la población. La situación no es preocupante, sino alarmante, si tomamos en cuenta que sin agua ninguna ciudad tiene viabilidad de subsistencia en el futuro inmediato. Pero no todo está perdido, grupos de ambientalistas e investigadores ya se reúnen para tratar de cambiar el curso de la historia, las autoridades tienen que abrir los ojos, las señales son muy claras. Empecemos por construir una verdadera revolución cultural que nos lleve a ver recursos como el agua con una verdadera visión de sustentabilidad. Las comunidades de Ensenada, Tijuana, Tecate, Rosarito y Mexicali están en riesgo, enfoquémonos pues en promover proyectos de sustentabilidad y energía renovable que verdaderamente impacten nuestra calidad de vida, no la de nuestros vecinos, sino correremos el riesgo de convertirnos en Pueblos Fantasmas.