Por 13 razones y me voy

Por Juan José Alonso Llera

Hoy es uno de esos días en los que mi cabeza gira y gira como un radar, tratando de percibir cosas en mi alrededor que me permitan procesarlas y envolverlas en algo llamado el Alquimista.

Así que he decidido compartirles mi opinión sobre la polémica serie de Netflix, 13 Reasons Why. Antes que nada, no pretendo quemarles la serie, ni darles un sermón, solo quiero hacer un breve análisis de lo que vi, discutí con mi esposa y platiqué con una de mi hijas adolescentes. De manera muy simple, es una serie donde una joven de 17 años que va en la preparatoria decide suicidarse y deja unas cintas explicando sus razones y culpando a varias personas de la decisión fatal por la que optó, quitarse la vida.

Como es mi costumbre me gusta definir los conceptos para que no haya duda de lo que hablo. El suicidio del latín moderno: suicidium, es el acto por el que una persona de forma deliberada se provoca la muerte. Por lo general es consecuencia de desesperación, derivada o atribuible a una enfermedad física o mental, depresión, trastorno bipolar, esquizofrenia, trastorno límite de la personalidad, alcoholismo o abuso de sustancias. A menudo influyen en él diversos factores estresantes como dificultades financieras o problemas en las relaciones interpersonales.

Hannah es una adolescente atractiva, encantadora, lista, trabajadora, proveniente de un núcleo familiar estable de clase media, va a una prepa cualquiera y tiene una gama (clika) de amigos y enemigos que son estereotipos que reflejan la problemática de la sociedad moderna. El clan lo constituyen, la alcohólica de vida fácil, el popular de familia desintegrada, el junior, la mosca muerta, los gays, el deportista de mamá castrante, el raro, el niño bueno, el amigo, etc., una mezcla de razas, preferencias y vidas “normales” que se polarizan o exageran en la serie para marcar las personalidades. No puede faltar el psicólogo mediocre que se ve superado por la realidad de los jóvenes y un claustro de profesores y directivos de la escuela tratando de hacer su mejor esfuerzo.

Los temas que se tratan como razones son: Las armas, las drogas, el alcohol, la violación, relaciones homosexuales, rumores, chismes, trampas, sexo, violencia, traición y demás argumentos que extrañamente los chicos de hoy ven con “cierta naturalidad”, que en nada se comparan con lo que yo viví en la prepa ochentera, pero también es verdad que para nuevos problemas los jóvenes necesitan las herramientas de hoy con los valores de siempre. 

Nada justifica un acto de cobardía como es el de quitarse la vida a los 17. Si eres victima de maltrato o violación, denuncia, habla, no te cortes las venas. Me parece una serie que tienes que analizar con tus hijos en edad de ser procesada, en vez de jugarle a la mamá mitotera, que se escandaliza y censura. Por otro lado es responsabilidad de los padres darse cuenta de la realidad de los hijos y no descansar en el psicólogo escolar, que en este caso siempre estuvo rebasado, que no lo hace culpable pero sí responsable. En fin se las recomiendo, desmenúcenla poco a poco y aprendamos de esta situación. Por favor no la evadas, busca ayuda y trata de no tomar decisiones estúpidas, el mundo es como es, no como tú lo ves, tú eres responsable de tus decisiones, de las consecuencias y de las omisiones.