Política exterior de México

Por Carlos Murguía Mejía

Nuestro país ha contado en su historia con hombres y mujeres de un talento excepcional y poseedores de una gran cultura, mismos que han pertenecido a la alta diplomacia. Aludo algunos de ellos de gran prestancia: Ignacio L. Vallarta, José López Portillo y Rojas, Genaro Estrada (impulsor de la Doctrina que lleva su nombre), Jaime Torres Bodet, Rosario Castellanos, Alfonso García Robles (Premio Nobel de la paz), Jorge Castañeda, Bernardo Sepúlveda y etc., etc. Incontables más por mencionar que sería imposible enumerarlos.

La aportación de México en los foros internacionales y particularmente en las conferencias Panamericanas en la Habana y Montevideo, da cuenta que México, se ha distinguido por su posición a favor del Derecho internacional basado en el principio de: “La no intervención y el Derecho de autodeterminación de los pueblos, expresiones con un alto sentido diplomático que hicieron eco favorable en las conferencias nombradas con antelación.

La doctrina Estrada, contradecía la costumbre de su época en el sentido de que cada País, deberá reconocer al gobierno de otro, para que este fuera considerado válido o legitimo; nos referimos al año de 1930 en la Presidencia de Don Pascual Ortiz Rubio. La doctrina de mérito evita expresar  a priori  o  a posteriori, el reconocimiento legítimo o ilegítimo, especialmente si éste proviene de movimientos revolucionarios, como fue nuestro caso.

Otro aspecto y de capital importancia como pieza fundamental la Doctrina Estrada y para evitar Juicios de condena se referirá a: “La libertad de retirar cuando así lo considere pertinente sus misiones o legaciones diplomáticas”.

Se deben evitar actitudes y calificativas injerencistas ya que contravienen al derecho internacional público y a la soberanía de cualquier País. “La no intervención debe ser una constante y no una excepción”.

Nos hemos referido puntualmente en este tema porque en días pasados tanto el señor Luis Videgaray, Secretario de Relaciones Exteriores, así como Enrique Ochoa Reza, Presidente del CEN del PRI, por separado pero casi al mismo tiempo y en diversos foros llevaron a cabo declaraciones sobre la Política Interna del hermano país Venezuela, en una clara violación a lo que establece el Art. 76 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; relativo a las facultades exclusivas del Senado. Es claro, que la postura de ellos no es la del Estado Mexicano; puesto que, de ninguna manera existió autorización  por la Cámara de Senadores, quien conlleva dentro de sus facultades analizar la Política Exterior de México.

Podríamos estar de acuerdo o no con el país hermano Venezuela, pero únicamente a título particular; ya que, hacerlo un representante del Estado mexicano como Videgaray o Enrique Ochoa Reza, Presidente de un partido político y que recibe fondos públicos, la connotación y responsabilidad de estos es mayúscula.

En honor a la verdad, estimo se falta a los principios más elementales de la alta diplomacia mexicana, y por mucha razón que se tenga o no, de ninguna manera tienen el  derecho a trastocar los fundamentos de la diplomacia. Deberá existir un señalamiento por parte del Senado a Videgaray y a Ochoa Reza, por parte del Instituto Nacional Electoral como órganos sancionadores por sus expresiones fuera de contexto diplomático.