Policía desprotegida

Por Juan Manuel Hernández Niebla

“Donde no hay confianza en la autoridad, no puede haber seguridad pública”, 

Dante Haro-Reyes

En abril 2019, la Secretaría Federal de Seguridad presentó su estrategia integral de seguridad del sexenio, que incluía “el modelo nacional de policía y justicia cívica”.

La lógica era simple, si existen aproximadamente 300,000 policías en el país, donde 200,000 son policías municipales y estatales, la secretaría recomendaba ocho líneas de acción para el desarrollo y fortalecimiento de las policías locales.

Dentro de estas líneas de acción se incluían tres que son fundamentales: incremento en la fuerza policial, mejores salarios y prestaciones, e implementación de la profesionalización policiaca y plan de carrera.

Aun cuando esta estrategia se hizo hace más de dos años, la organización “Causa en Común” recientemente publicó un reporte llamado “seis datos alarmantes sobre los policías en México”.

El documento menciona salarios insuficientes, donde el salario promedio de un policía es de 13,283 mensuales y el 51% de ellos se tienen que pagar sus propios uniformes.

El reporte también menciona que cuatro de cada 10 policías trabajan sin recibir al menos un curso de formación inicial.

El 64% de los policías trabajan más de 49 horas semanales, donde 40% incumple con los exámenes reglamentarios de control y confianza y más de 160,000 policías no están certificados.

Finalmente, el reporte menciona que los fondos federales de apoyo a policías han sido eliminados por el gobierno federal, y un promedio de 1.15 policías son asesinados al día. Tan sólo durante 2021 han asesinado a 235 policías.

El reporte termina mencionando que aun con el papel vital que tienen los policías para la seguridad pública, estos continúan estigmatizados por la sociedad y abandonados por el gobierno.

Más allá de la mala opinión que la sociedad tenga de nuestros policías, ellos son un reflejo nuestro. Sus buenas o malas prácticas provienen del seno social, por lo que no es extraño que los problemas sociales que vivimos, se reflejen igualmente dentro de las instituciones policiacas.

Los policías son seres humanos, ciudadanos, buscando lo mismo que todos nosotros: seguridad, salud, respeto para ellos y sus familias.

La Ley de Seguridad Publica de BC, requiere que cada uno de los ayuntamientos del estado, cumpla las condiciones de servicio de sus elementos policiacos, en referencia a su jornada laboral, su remuneración de acuerdo a la calidad y riesgo de sus funciones y rango, días de descanso, así como ausencias por incapacidades y seguridad social.

La misma ley establece el respeto al servicio profesional de carrera con lineamientos claros en el proceso de reclutamiento, selección, certificación, formación, promoción, y reconocimiento del policía en base a un proceso trasparente de méritos, así como proporcionar la capacitación, adiestramiento, uniformes y equipamiento gratuito.

Desafortunadamente a la fecha, muy poco de los lineamientos dictados por la federación y la ley estatal se han cumplido en BC, donde no se ha certificado al 100% de las policías, la mayoría sigue sin beneficios sociales, y existen 175 menos policías que hace dos años.

En ese contexto, el 28 de diciembre el Ejecutivo Estatal, en coordinación con el Congreso, decretó una bolsa de 400 mdp para otorgar mayores prestaciones y seguridad social para los policías del estado, de los cuales ocho meses después sólo se han ejercido 100 mdp en homologaciones salariales, quedando aún pendiente los beneficios.

Es muy difícil aspirar a una mejor policía si no podemos primero hacerles justicia a sus miembros. El tema sigue pendiente.

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