Plordicoco

Por Maru Lozano Carbonell

Si quieres administrar asertivamente, en todo trabajo, casa y demás: Plordicoco.

“Pl” de planear, “or” de organizar, “di” de dirigir, “co” de coordinar y “co” de controlar.

Planear significa escribir, al aterrizar las ideas predices, anticipas y no quedas en ridículo. Con el calendario al lado y tu agenda podrás empezar a planear estrategias y acciones.

Organizar es escribir con qué recursos humanos cuentas para hacer lo que estás planeando, igual si puedes también anticipar con qué recursos materiales cuentas, excelente.

Dirigir es ir ya en reunión con quienes necesitas en tu organización. Es decirles lo que se planea y lo que se pretende, agrega “para qué”. Si en tu discurso incluyes el “nosotros”, se sentirán involucrados y no ordenados.

Coordinar es comunicarte con ellos, escucha lo que pueden necesitar para llevar a cabo las encomiendas, si reúnes a todos para cierta tarea específica, podrías ahorrar tiempo, elevar la comunicación y sinergia. Llega a ser sorprendente la retroalimentación de tu gente.

Controlar es dar seguimiento. No porque ordenaste, dijiste, escuchaste y asignaste, querrá decir que todo se realizará y mucho menos de la manera adecuada. Necesitas volver a reunirte en corto con las áreas de trabajo que coordinas para saber cómo van y en dado caso, ajustar lo necesario. No sería: “¿Todo bien? ¿Cómo va el asunto?”. Lo ideal si deseas saber a ciencia cierta cómo va el proceso, pregunta específicamente: “¿Se pudo conseguir la mesa especial? ¿En qué parte del proceso va la entrega de la mercancía? ¿Ya recibimos respuesta de…?”.  Y si pudieras hablar del asunto sin presionar a la persona, mucho mejor; un ejemplo cuando se siente horrible la carga: “¿Ya conseguiste? ¿Ya llamaste? ¿Ya te contestaron? ¿Ya fuiste?”.

Aquí lo mágico, si ya se hicieron las cosas y se cumplió con todo, reúne y valora, agradece, que se expresen para saber cómo se sintieron y lo que pasó durante la acción además de los resultados obtenidos. Eso te hace líder, eso te hace buena persona y de esta manera tu personal entiende cómo está todo.

Motivar es mover, pero desde las emociones para que se consideren hábiles, capaces y sientan entonces que pueden ser extremadamente productivos. Si como jefe los mueves desde tu fantasía catastrófica, desde el miedo, desde la presión, desde el enojo, así igualitos serán los resultados.

Cuando todos en casa reciben una encomienda, por ejemplo, alguien se encarga de pagar el agua, otro la luz, otro el gas, otro el servicio de internet, sería buenísimo. No quiere decir que ellos pongan el dinero, pero sí que se involucren en el momento de hacer el pago, ya sea por aplicación o en un lugar físicamente.

Todo en esta vida se valora cuando se conoce, si no hay relación, no hay qué valorar. Si como autoridad no damos oportunidad a todos de conocer el sitio, nunca se pondrían la camiseta.

Entonces ya sabes, si eres jefe, maestro, padre de familia, créeme que escribir usando pluma y papel, hace que estén a tono tu rápida computadora mental con la impresora que es la que finalmente plasma el resultado final.  Recuerda aplicar el “Plordicoco” hasta llevar todo reconocimiento a término para que tú mismo como líder te sientas tranquilo y se forje el arraigo y cariño que es lo que finalmente nos conecta a todos.

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