Planeación colectiva de la ciudad: Cómo participar

Por Alejandro Ruiz García, integrante de la Sociedad de Urbanismo Zona Metropolitana de Tijuana, A.C. (SUZMTAC)

Las viviendas en zonas de riesgo, la corrupción urbanística, la inseguridad en las calles, la movilidad caótica o el tiempo cambiante de nuestra premiada ciudad con el mejor clima del mundo, son temas de todos los días cuando se habla de ciudad, en todas las ciudades importantes del mundo y no se necesita ser experto para tener una opinión. Pero la opinión informada es algo muy valioso e importante de trabajar, principalmente para atacar las causas de los problemas y no opinar superficialmente sobre ellos.

Por ejemplo, en mis clases de urbanismo en el Instituto Tecnológico de Tijuana, mis grupos y yo solíamos organizar talleres de participación ciudadana para que sus proyectos de ciudad fueran retroalimentados por personas invitadas, en un lapso corto de dos horas y por lo general, yo solía invitar a personas expertas para confrontarlos técnicamente, todo parte del ejercicio para mejorar.

Además, solía pedirle al grupo de tarea que investigaran un “chisme urbano” (alguna nota popular que tuviera que ver con un asunto urbanístico) y formular una opinión informada al respecto, que no se fueran por el titular de la nota nada más. Años después, me encuentro orgulloso del criterio que tienen para llevar este tipo de tema.

Participar para poder generar cambios en la ciudad es posible, ya que existen todos los mecanismos legales e institucionales que se necesitan, pero abunda una profunda ignorancia sobre el cómo hacerlo, así como muy poca motivación por percibir que la participación tiene muy poco efecto.

Pero no es así. Aún con muy poca participación, en la ciudad se toman decisiones trascendentales todos los días, invisibles ya sea por la ineficacia de las autoridades en todos los niveles de gobierno para difundirlas, o simplemente porque no son asuntos que generen el morbo necesario para darle click en las publicaciones que aparecen en Facebook.

Informarse de los temas de ciudad es el primer paso y sé que esto es difícil en una sociedad tan transitoria, con tantos habitantes tan poco arraigados y también, tan desconfiada, individualista y artificialmente polarizada. Pero es necesario, porque sin que nos demos cuenta, con gusto veremos que esto nos hará personas más participativas y veremos que los medios para hacerlo son numerosos: talleres de trabajo, consulta o de reflexión convocados por las autoridades o las academias, foros, congresos, inauguración de grandes edificios o de obra pública, plataformas digitales, acceso a portales de transparencia o lo más simple, ir a preguntar a las instituciones que tienen la información, pues para eso están.

Que la magnitud de los problemas que vivimos colectivamente, el cada vez más imponente efecto del cambio climático o la decepción por no vislumbrar nuevas realidades en el corto plazo no nos desanimen de seguir manteniendo una actitud proactiva, asertiva y transformadora para mejorar la salud del complejo organismo vivo del que formamos parte, que se llama ciudad.

Compartir
Artículo anteriorDe dicha y parpadeos
Artículo siguienteOsaka epicentro del G20