Pemex

Por Carlos Murguía Mejía

Un nuevo año y renovadas esperanzas en este 2019 que apenas empieza. Atrás quedó el 2018 con sus sueños hechos realidad y en otras de las veces con ilusiones marchitas.

En el presente año, tendremos una actitud esperanzadora y con nuevos bríos para enfrentar los retos que la vida nos imponga. Por otra, en el devenir histórico y a 40 días de la toma de posesión de AMLO, estamos siendo testigos particularmente de hechos históricos, significativos para México en sus fronteras con Estados Unidos de Norteamérica y particularmente en nuestra Baja California.

Disminución del IVA del 16 por ciento al 8 por ciento, aumento salarial de $88 pesos a $176 pesos, disminución en la tasa del 30 por ciento del ISR al 20 por ciento, reducción en el precio de la gasolina y diésel; así como nuevo esquema con la creación de una zona económica especial; francamente hacía muchos años que no recibíamos noticias positivas y de tal envergadura que hasta trabajo cuesta creerlo. Por supuesto, siempre habrá voces que estarán a favor de nada y en contra de todo.

La suma de la población en general a las mejores causas del País será motivo de unidad y cohesión nacional; caso contrario, la crítica destructiva la denostación y el agravio únicamente fomentarán la división y la fractura en nuestro México. Son tiempos de provocar el sentido nacionalista y patrio en favor de todos nosotros. No al interés particular y sí al general.

18 de marzo de 1938, en un acto heroico con alto sentimiento patriótico el General Lázaro Cárdenas del Río, dio fin a las oprobiosas concesionarias de nuestra riqueza en materia de hidrocarburos al decretar la expropiación petrolera en contra de: la Compañía Mexicana de Petróleo El Águila (subsidiaria de la Royal Dutch Shell) y la California Standard Oíl Company of México (hoy Chevron). La exposición de motivos tuvo sobrados argumentos en el capítulo expropiatorio.

La historia nos refiere a empresas inglesas, holandesas y norteamericanas, todas ellas extranjeras, donde su interés se contraponía con los de la Nación; empero, el hoy descubierto macro fraude y descomunal acto de traición a la patria con el huachicoleo en agravio del País, francamente no encuentro palabras para describir tal conducta más que la señalada en líneas anteriores como “traición a la patria”. Los extranjeros no respetaron nuestras leyes se opusieron a un laudo laboral pero hasta ahí; en cambio, hoy muchos mexicanos que laboran en Pemex que son de confianza y del sindicato; es decir, paisanos nuestros en la más indigna de las conductas que es el robo.

Andrés Manuel López Obrador, con facultades Constitucionales en la defensa de los bienes de la nación, se apoya en nuestro glorioso ejército nacional quien es garante de la soberanía nacional y defensor de las instituciones públicas.

La acción emprendida por AMLO, merece nuestro reconocimiento y respaldo; en lo particular, lo considero la segunda expropiación petrolera en la era moderna y contemporánea. Es una pena que ya no exista en nuestra constitución la pena de muerte por el delito de Traición a la Patria. Seguramente varios personajes serían acreedores a tan significativa sanción por haber esquilmado para beneficio propio y en agravio de la República los bienes de la Patria.

Entre el Fobaproa y el descomunal robo a Pemex, pinta de cuerpo entero de lo que son capaces los traidores a la patria.