Pecados capitales

Por Maru Lozano Carbonell

¿Simple moralidad cristiana? ¿Exagerados? ¿Y si los explicamos desde lo neurofisiológico?

Gula, exceso de apetito a pesar de tener el límite satisfecho. Nuestro cerebro se siente contento cuando comemos. Entonces, ¿cuál es el problema? ¡Cuando nos volvemos adictos a cierto tipo de alimentos! Por ejemplo, a los carbohidratos que son generadores de la liberación de dopamina y por eso un dulce, una soda, etc. nos pone más que felices. Los helados, el chocolate y las papas fritas son los tres alimentos más adictivos. Puede haber depresión.

Pereza, ¿descansar es pecado? Bueno, en realidad es cuando baja la mielina, sustancia que envuelve a ciertas neuronas y aumenta la velocidad en la transmisión del impulso nervioso. Ahora imagínate que algunas experiencias como separaciones físicas o emocionales nos disminuyen la serotonina. ¿Habrá depresión?

Ira, esa expresión indica que se perdieron los frenos. Después de veinticinco minutos de enojo y furia, deben de bajar los niveles exagerados de dopamina que se activaron, pero si no, puede que haya inmadurez cerebral o un trastorno de la personalidad si suceden muy a menudo o de plano no se baja ni a los dos días. También nos puede conducir a la gula.

Envidia, obsesión y necesidad de lo que poseen los otros. Sí existe envidia de la buena, porque es un proceso que inicia con la admiración. Pero anormal cuando nos duele o molesta lo que los demás tienen como cualidad, alguna cosa, etc. Ahí puede estar mal la amígdala cerebral, principal núcleo de control de las emociones.

Soberbia, esa altanería que se puede dar por una mala enseñanza en la infancia.  Disminución en la actividad del giro del cíngulo, que es parte del sistema límbico, está involucrado en la formación de emociones y procesamiento de conducta, aprendizaje y memoria. Imagínate que se nos permita todo, pues literalmente nos mal-forman y ve lo que ocasiona. El giro del cíngulo etiqueta emociones incorrectamente.

Avaricia, cuando eres codo. Uno de los siete pecados que no se ve tan mal porque se está creyendo que la ambición es positiva. Solo que si acumulo y acumulo haciendo de lado las relaciones inter-personales, ya afecta negativamente y se es tacaño. Cuando se es avaro también se victimiza la personalidad.

Lujuria, más que sensualidad es la búsqueda del orgasmo. Mala cuando la violencia, que se inicia en el hipotálamo, nos pone agresivos. Si el 30 por ciento de tu vida se va a la experiencia sexual por internet, etc., habría que revisar si no hay un trastorno que atender.

Acordémonos que la neurofisiología es una rama de la neurociencia que estudia la actividad bioeléctrica del sistema nervioso.

Necesitamos una parte de nuestro cuerpo para que un reflejo actúe y es más la influencia de una conducta aprendida lo que nos causa ciertos efectos condicionados o poco razonados.

Todo viene de la percepción. Imaginar e integrar son dos cosas que nos saltamos antes de darnos cuenta de nuestras sensaciones. ¡Pongamos atención a nuestros cinco sentidos! De esta manera, hagamos una pausa y gocemos, porque es el interior lo que acurruca. ¿Dónde está la cuna? ¡En el corazón! que es quien da los mensajes al cerebro. El término capital viene del latin capitalis, caput = cabeza, por lo tanto, relativo a la cabeza.  ¿Qué mensajes estás meciendo sentimentalmente desde el corazón a tu inteligencia?

Compartir
Artículo anteriorBuscan apoyo de Durazo
Artículo siguienteLa marea del olvido