Para qué las noticias

Por Ana Celia Pérez Jiménez

Escuchando a tiempos como estos, viendo a tiempos como estos y viviendo en tiempos como estos me da algo de ambivalencia por todo el mundo, por nosotros, por mí y los que nos siguen. Pienso que no hemos entendido nada y que el significado sigue por ahí en todo y encima como una ligera capa de polvo sobre las sociedades y que por alguna razón nos sacudimos a diario, como muebles, como objetos; porque debo de decirlo que a veces actuamos como tales, claro todo esto sin ofender a los objetos, qué culpa tienen ellos de nuestras similitudes ocasionales.

La vida se ve que termina todos los días, pero al igual así florece, lo veo en las calles, se escucha en las pequeñas voces y sus llantos, en el estómago de mi prima, en la panza de dos amigas, la vida viene, sigue, como un flujo constante, como los ríos, los caudales pero a dónde va todo esto a desembocar ¿Y en que irá a parar?, ¿habrá una coladera que nos detenga a todos o simplemente se abrirá el abismo y por ahí nos veremos caer, por ahí nos irán arrojar? 

La tierra siempre nos ha hablado pero creo que solo a golpes y a sacudidas entendemos, somos humanos masoquistas, humanos ingratos, humanos al fin y al cabo y en eso encierro todo nuestro sencillo y predecible misterio al igual que nuestro obituario y el tipo de flor que le adorne. No sé cómo sentirme si esperanzada o simplemente como un barco a la deriva que tiene la ligera sospecha de su desenlace. También me pregunto de qué sirve  hablar cuando nada cambia de nuestra rutina, tiramos la misma basura, desperdiciamos lo comprado, cosas se pudren en los refrigeradores, los armarios se desbordan, pero hay vamos siguiendo como si no tuviéramos conocimiento de nada, queremos todo y no hacemos nada, vivimos ahí en ese gran nada, donde esperamos y esperamos y llega un poco más de nada y nada más. 

La pausa nos carcome, las palabras sobran, este escrito y los poemas, si la mano derecha no sigue los propósitos, si tus diez dedos de los pies no se mueven en ola para caminar y ayudar al otro, si no compartimos con las dos manos, si no compartimos con un corazón, creo que nuestra verdadera sentencia no está en las noticias o lo que vemos que le pasa al otro como promesa de lo que será un día nuestro, nuestra sentencia es saber y saber cómo una cinta de video viejo que borra y borra solo para seguir grabando.