Padres y el recuento de los daños

San Diego Padres Juan Soto
Juan Soto, una de las pocas piezas consistentes de la ofensiva. Fotografía: San Diego Padres

Por Tony Álvarez

La temporada 2023 fue la que más expectativa había generado en toda la historia de los Padres de San Diego.

La franquicia que comenzó a jugar en 1969, a pesar de haber conseguido un puesto en los playoffs de las campañas de 1984, 1996, 1998, 2005 y 2006 como campeones divisionales y en 2020 y 2022 como comodines, tenía el apoyo para llegar a su tercer clásico de otoño.

Si bien, el rival a vencer en el Oeste de la Liga Nacional seguía siendo los Dodgers de Los Ángeles, para muchos expertos y aficionados era inevitable el que, con un equipo tan talentoso, no lograran jugar en octubre.

La mayoría resultó estar equivocada.

Los frailes nunca encontraron un ritmo para ligar victorias hasta el mes de septiembre, cuando ya era demasiado tarde.

Muchos creen que en mayo todo se vino para abajo, cuando en una serie contra los Dodgers en Petco Park, los frailes comenzaron ganando el primer duelo y colocaron un meme de Clayton Kershaw llorando en la pantalla gigante; San Diego terminó por perder los siguiente dos encuentros y desde ese momento, batallaron para mantenerse y regresar a la marca de .500.

Series perdidas ante rivales que, en el papel, eran inferiores, baja de juego de peloteros que deberían ser consistentes, lesiones y frustración en el vestidor, todo se acumuló para que el engranaje no funcionara.

Xander Bogaerts, una de las flamantes contrataciones del equipo para el año, comenzó en fuego con un promedio de .290 en abril, pero no volvió a llegar a esa cifra hasta el último mes del año cuando logró los .416.

Curiosamente, el staff de pitcheo de los carmelitas fue el segundo mejor en efectividad en todas Las Mayores, con un ERA de 3.73 solamente detrás de los Milwaukee Brewers, pero los abridores fueron los que dieron la cara con el candidato a ganar el trofeo Cy Young, Blake Snell y los nuevos lanzadores Michael Wacha y Seth Lugo.

El bullpen permitió pocas carreras, teniendo una efectividad de 3.80, sin embargo, las que les hicieron costaron juegos y el bateo no llegó para contribuir, con un promedio colectivo de .244, el lugar 20 de 30 equipos.

En duelos de una carrera, terminaron ganando 10 y perdieron 28 y en juegos de extra innings, solamente ganaron un par y fue hasta el cierre del año; perdieron 12.

Cuando concluyes la campaña con marca de 82 ganados y 80 perdidos, par de encuentros detrás de un puesto de comodín, se debe calificar la temporada como un fracaso.

“Tenemos mucho talento aquí para ganar una serie mundial, creo que debemos corregir unas cosas para asegurarnos de que estemos listos para cuando la siguiente temporada inicie,” dijo el gerente general, AJ Preller, luego de concluir el año beisbolero para ellos. “Si vas a ganar una serie mundial, debes tener jugadores demasiado talentosos y debes tener muchos de ellos”.

Varios peloteros comenzaron a demostrar su poderío tarde en la campaña. Manny Machado osciló entre los .280 de promedio todo el año, pero fue hasta agosto que se le vio mejor y tuvo que ser detenido a ratos por una lesión en el brazo, de la cual ya fue operado. Jake Cronenworth, Joe Musgrove y Yu Darvish también sufrieron lesiones que nos les permitieron jugar gran parte del año.

Fernando Tatis Jr. y Ha-Seong Kim tuvieron momentos dignos de destacar, pero también fallaron a la hora buena. El jugador más consistente del equipo fue, sin duda, Juan Soto. Tuvo el mejor promedio del equipo con .275, 156 imparables, un porcentaje de .410 para embasarse y, sumándolo con el slugging, el resultado es .929, además la sacó del parque en 35 ocasiones. Fue líder del equipo en todos esos departamentos.

Es evidente que se necesita producción de todos y de manera constante, no solamente de unos cuantos de forma aislada.

“Creo que, del uno al nueve, tenemos un buen equipo y hay varias maneras de construirlo, hay muchos equipos jugando en octubre ahora que, si analizas la producción de los jugadores del 9 al 13 en su plantel, fue muy poca pero los principales cuatro o cinco lo hicieron muy bien”, aseveró Preller.

El que los Padres culminaran la temporada con una marca de 20 ganados y 7 perdidos, entrando a los libros de récord al cosechar la quinta mejor racha en un periodo de 27 encuentros, es esperanzador para el 2024. Pero primero se deberán de resolver las dudas sobre la continuidad de algunos peloteros.

Será complicado mantener a Snell y Josh Hader. Wacha y Lugo tienen opciones del equipo y del propio jugador, respectivamente. Gary Sánchez y Garrett Cooper también pudieran salir de la novena californiana, pero de quien más se habla es de Soto, a pesar de todavía tener elegibilidad para arbitraje por par de temporadas más. Se busca amarrar un contrato lucrativo y multianual pronto para que siga siendo pieza angular buscando un anillo.

“Ves a los equipos que entraron a postemporada y ves que tienen jugadores en los que puedes confiar que serán consistentes con lo que han hecho en el pasado, pensando en lo que pueden aportar hacia el futuro”, expresó el Gerente General. “Es algo de lo que hablaremos, (…) si creemos que debe haber un cambio, lo haremos, pero creo que los vimos con un equipo que estuvo a un paso de la serie mundial en 2022 con casi el mismo grupo de jugadores, creo que tenemos el talento para ganar una”.

Por lo pronto, Peter Seidler y el resto del grupo de la oficina, confían en AJ Preller y en el manejador Bob Melvin para 2024, aunque si las cosas no resultan tras esa temporada, no sería una sorpresa que ambos tengan que buscar un nuevo trabajo fuera de San Diego.