Paciencia

Por Guillermo A. Sánchez-Aldana

Vaya que es fácil criticar a un equipo cuando las cosas van mal. Después de todo el conjunto de Tijuana sigue sin poder despegar en lo que va del Clausura 2019 y tras su tercera derrota en cuatro juegos disputados se mantiene en la parte baja de la tabla y solo por encima de los únicos tres equipos que no han ganado esta temporada. Con solo 3 puntos de 12 posibles el cuadro dirigido por Óscar Pareja ha tenido uno de los arranques de campaña más flojos de los últimos años y sobra decir que los resultados obtenidos no ayudan a la credibilidad de uno que ha defendido este proyecto tan ambicioso pero arriesgado desde que se presentó al inicio del año; el futbol mexicano se sigue comiendo a bocados al técnico ‘novato’ ex MLS y cada día la excusa de inexperiencia tiene menos peso. Y ni siquiera la Copa Mx, aquel torneo insignificante para muchos pero bálsamo para un equipo en aprietos, ha venido a salvar lo que parece perdido, ya que en dos partidos el cuadro fronterizo solo ha logrado sumar un punto y la clasificación a la siguiente ronda cada vez se ve más lejana. Duele ser tan redundante, pero es difícil defender a un equipo que solo ha logrado conseguir un triunfo en seis encuentros; ha sido verdadero enero para el olvido.

Pero bueno, para los que suelen seguir esta columna saben que este es el punto de la nota en donde se deja de hablar de lo negativo y se busca, a veces de manera extrema, darle un giro positivo a lo que parece indefendible. Al fin de cuentas es muy fácil hablar de lo malo y, ¿cuál es el chiste de eso? Es mejor hablar de cómo, a pesar del resultado adverso, el conjunto de Xolos dio un gran partido y le vendió cara la derrota al Cruz Azul, equipo que se vio dominado por largos lapsos del encuentro y que se ‘salvó’ del empate gracias a las brillantes atajadas de su guardameta. Queda claro que en el fútbol no se trata de ‘merecer’ el resultado, pero no suena muy descabellado decir que el empate hubiera sido más que justo; se trabajó el partido pero el gol nunca cayó. Y si un buen partido no es suficiente como para convencer al más escéptico (o a cualquier otra persona normal que no sea tan positiva como uno), al menos se puede decir que se empieza a ver un entendimiento entre los delanteros del equipo rojinegro que hace unas semanas no existía, y entre las sombras de cada derrota se empieza a delinear un estilo de juego antes inexistente. Algo es algo, ¿o no?

En fin, quizá es injusto pedirle a la afición algo tan fuerte como el tenerle paciencia a un proyecto que parece no funcionar, pero bien dicen que el que no arriesga no gana y este Xolo golpeado mostró señales de vida. El concepto es bueno, solo falta tiempo para implementarlo.