Outsourcing bueno y malo, como el colesterol

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

A principios de este pandémico año la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde Luján, comparó en la inauguración del Parlamento Abierto que se realizó en el Senado de la República a la subcontratación o outsourcing con el colesterol. Ya que como hay colesterol bueno y malo, también existe outsourcing bueno y malo. Comentó también que, esta figura ha sido muy polémica debido a la cantidad de abusos que se han cometido en los últimos años. Por otro lado, el director del IMSS, el Maestro Zoé Robledo, reforzaba tal perspectiva afirmando que, con lo evadido en la sub-contratación, el IMSS podría construir 14 hospitales y 210 clínicas. Con lo anterior se ve complicado, pero no imposible poder identificar el “outsourcing bueno”, ya que este esquema ha resultado de gran apoyo a los sectores e industrias que ven un incremento considerable en su operación en temporadas muy específicas del año, como lo es el sector turístico, el sector agropecuario o la manufactura de electrónicos entre otros.

Definitivamente el “colesterol malo” surge con el abuso y distorsión del esquema. Un ejemplo común en esta región es el dar de baja a los colaboradores cada diciembre, para darlos de alta nuevamente al próximo mes y así evitar la acumulación de antigüedad laboral; otro ejemplo que se puede mencionar es contratar por medio de un tercero durante los primeros tres meses que son los de mayor impacto en términos de rotación de personal y, así mostrar “números sanos” bajo esa óptica, cuando en realidad no sólo está se transfiriendo la responsabilidad patronal, sino también la inestabilidad laboral de los recién contratados para poder decir “no tengo rotación de personal”. De ahí entre otras razones que el Presidente de México por medio de una iniciativa de ley se haya propuesto “poner orden” a esta figura que en su condición actual y de acuerdo a sus datos ha afectado a 4 millones de trabajadores.

La iniciativa de López Obrador consiste principalmente en regular tres aspectos principales que son la prohibición de  subcontratación de personal con el objeto de simular relaciones laborales; unas vez iniciada la vigencia de esta ley se va requerir la autorización de la Secretaría del Trabajo y ser parte de un patrón público para poder otorgar servicios especializados y, las agencias de colocación podrán llevar a cabo el proceso de reclutamiento, pero por ningún motivo podrán ser consideradas como patrón o realizar la contratación en sustitución.

Pero como en toda dicotomía, esta propuesta de ley tiene sus partidarios y sus detractores. Los primeros afirman que, por fin habrá certidumbre para el trabajador quien podrá identificar a su verdadero patrón y saber cuáles son sus prestaciones y salario, ya que en incontables ocasiones el empleado estaba registrado ante el IMSS con ingreso menor al que percibía en realidad, afectándolo en sus contribuciones al Seguro Social e Infonavit y ahorrándole al patrón a evadir carga fiscal. Viéndolo así, definitivamente se avizora para el trabajador una mayor certeza y acceso a sus prestaciones y beneficios como es la antigüedad laboral entre otras más.

Los que se oponen a la iniciativa de ley afirman que, varios empleos van a estar en riesgo y que se inhibe la creación de nuevos ya que, si una empresa debe incrementar su operación por un par de meses y para lo cual requiere incrementar su plantilla en cierto porcentaje solamente por ese corto periodo, ya no podrá recurrir a la subcontratación porque las labores que desempeñaran estarán directamente relacionadas con la operación en sí y se estaría incurriendo en una práctica ilegal bajo la nueva ley por aprobar. Se tendría que contratar directamente con todo el costo que implica.

Quizá el problema de la iniciativa tal como se ha presentado es que se está aplicando la de “justos por pecadores”. Es un hecho que hay quienes han abusado indiscriminadamente de la subcontratación en perjuicio del trabajador y de la recaudación fiscal, pero también es cierto que están los que se apegan a la ley en su estricto sentido y que han facilitado la creación de nuevas plazas y provisto de flexibilidad operacional a las empresas beneficiando de igual manera a aquellos que buscan emplearse temporalmente. En momentos como este es cuando el involucramiento de organismos empresariales será clave para que el proyecto de ley que sea finalmente aprobado, sea el que beneficie a todos de igual manera.