Outplacement

Por Maru Lozano

El método que tiene el departamento de recursos humanos para re-ubicarte en caso de fusiones, recorte de personal, adquisiciones, etc.   Cuando te despiden, se supone que ese departamento tendría la práctica favorable de re-orientarte y facilitarte una re-insersión laboral que no afecte tu historial y por supuesto, tu vida familliar.

¡Qué poema!  ¿Dónde hay de estas?  Porque actualmente, en muchos lugares, desde que entras ya firmas tu renuncia en blanco.  O te piden que te des de alta en Hacienda para que des recibos de honorarios, o te meten en la nómina pero te registran con el  mínimo, es decir,  si eres gerente de piso, igual y te ponen con calidad de costurero.   Y luego nos preguntamos por qué las instituciones de salud no tienen presupuesto y cuando te vas a jubilar, recibirías solo como dos mil pesitos al mes.

Si somos personas que buscamos trabajo como repartidores, ensambladores, mensajeros o algo así, es un tormento  no contar con casi cien pesos para sacar el certificado oficial de salud, pagar casi doscientos pesos por la carta de no antecedentes penales y demás trámites que corren por cuenta del candidato al puesto.  ¡Pobre gente!   Y en el mejor de los casos ya consiguiendo el empleo, ellos tienen que comprar sus uniformes y accesorios desde el primer día.

El sueño de toda empresa es que el empleado “se ponga la camiseta” pero si uno la tiene que comprar, ¡qué difícil!  ¿Así cómo quieren  que salga el amor?

Antes de que se piense en esta práctica tan linda del outplacement, me encantaría que se pensara en el inplacement.   Es cierto que con los avances que tenemos, la globalización y todo eso, los perfiles de la gente quedan obsoletos muy pronto y esto del inplacement se refiere a una re-orientación profesional de un empleado dentro de la misma compañía.

Es común que si en una empresa habrá cambios e innovaciones, se piense inmediatamente en contratar a otro alguien.  Se comienza a sentir tenso el ambiente porque se sabe que tal persona ya no formará parte, las relaciones se quiebran e incluso se llega a optar por el mobbing o acoso laboral para deshacerse del empleado, máxime si éste ya cuenta con antigϋedad.  ¿Por qué no capacitar y promover desde los recursos propios?  ¿Por qué no pensar solamente en una asesoría externa? Algo así como un padrino o consejero pero dejando intacta y con posibilidades de crecer a la planta de trabajadores existente.

Ojalá se aprovecharan las capacidades de cada persona y se le facilitara su capacitación y certificación.   Varias empresas hacen esto y yo creo que estarían encantadas de formar parte de un consejo para guiar y acompañar a quienes no saben cómo o por qué de repente su negocio necesita renovarse para no morir.  Considero que si se ha llegado a este punto, es porque se ha descuidado la parte más importante que es la humana y se distrajeron con lo material.  Estos recursos no pueden producir aisladamente, es más, nada opera sin el cerebro y el movimiento de nadie.  Educar es una de las maneras de involucrar a todos en el estampado de las camisetas empresariales.

Ya nos lo dijo Henry David Thoreau:  “La bondad es la única inversión que nunca quiebra”.