Orgullo prieto

Por Juan José Alonso LLera

 “Detesto el racismo, porque lo veo como algo barbárico, ya venga de un hombre negro o un hombre blanco”.

Siempre estoy buscando qué leer, a veces por informarme, por imaginar, por saber, por diversión, pero siempre porque me causa un inmenso placer hacerlo, aunque Marx Arriaga diga que es un acto “fifí”. Dicho sea de paso, no acostumbro estar de acuerdo con Andrés al que unos llaman presidente y otros…… mil cosas, pero lleva razón en que mi maravilloso país está lleno de clasistas y racistas, la mayoría de closet, algunos por ignorancia y otros por costumbre.

Acabo de terminar el libro del buen Tenoch Huerta (Orgullo Prieto), amigo del Sr. Licenciado López que con leer un solo capítulo basta para entender la problemática.

México es un país racista que niega serlo. Con argumentos como “No es racismo, sino clasismo”, “Acá somos todos mestizos” o “Nunca hubo un sistema segregacionista como en Estados Unidos”, negamos que hemos perpetuado la discriminación durante generaciones.

Tenoch, actor de reconocido prestigio y portavoz del debate y la lucha antirracista en México desde hace años, se encarga de rebatir estos y otros mitos acerca del racismo en las páginas de Orgullo prieto.

En este libro encontrarás una serie de reflexiones sobre las diferentes discriminaciones que sufre un mexicano por su color de piel en distintos ámbitos, el social, el laboral, el familiar, así como numerosas vivencias personales del autor sobre situaciones en las que ha sido víctima de racismo, pero también en las que ha ejercido las prácticas racistas propias de un problema que México no quiere ver. Sin duda esta lectura contribuirá a ensalzar el orgullo de ser lo que somos, para que no haya un “prieto arrogante”, como le dicen, sino que haya millones de prietos orgullosos en este país.

Para entender, racismo: la doctrina de la superioridad basada en diferenciación racial es científicamente falsa, moralmente condenable, socialmente injusta y peligrosa, y nada en la teoría o en la práctica permite justificar, en ninguna parte, la discriminación racial. Está basado en la exacerbación del sentido racial de un grupo étnico que suele motivar la discriminación o persecución de otro u otros con los que convive.

Clasismo: es el prejuicio y discriminación basados en la pertenencia o no a determinadas clases sociales, es la actitud de quienes defienden la discriminación por motivos de pertenencia a otra clase social. Por lo general, un clasista asume su pertenencia a una u otra clase y obra en consecuencia para beneficiar los intereses de quienes son de su misma clase y en perjuicio de quienes no pertenecen a ella.

La discriminación clasista es posible debido a que se asume que la sociedad está separada en clases sociales. De la discriminación clasista son víctimas quienes ocupan la posición de la clase baja o clase media por las clases dominantes. Este tipo de colapsos ha provocado desigualdad social, esclavitud, exclusión y genocidios.

Aceptado, vivo en un país racista, clasista y muchas veces soy cómplice y actor de ello, la mayoría de éstas involuntariamente, pero con los años, la formación, la práctica y mucha lectura, he modificado un sinfín de comportamientos. Los invito a entender e intentar una forma diferente de ser y tratar a todos por igual.

“Lo único que quiero, es que la próxima vez que los morritos y morritas se vean al espejo se sientan orgullosos de ese reflejo. Que vean que nunca hubo nada malo en ellos, sino en los ojos que los juzgaron, si eso sucede, estoy del otro lado”, Tenoch Huerta.