Opinión: Reforma Fiscal sí… pero no así

La reforma debe empezar por quien gasta, no por quien pone el dinero para gastar.

El Presidente ha enviado una propuesta de reforma fiscal con el propósito que su aprobación se traduzca en un mayor crecimiento de la economía. En esencia la propuesta implica cobrar más impuestos a todos para que el gobierno tenga más para gastar con el argumento que así podrá crecer nuestra economía.

Más allá del aumento al IVA en la frontera la pretendida reforma trae muchos más elementos recaudatorios. Entre otros la creación del impuesto a la educación pública y privada, el aumento de las tasas del ISR así como la creación de nuevos impuestos a muchas actividades que estaban exentas

El Congreso tiene en sus votos la decisión. En la franja fronteriza norte de México muchos legisladores se han expresado en contra de la propuesta del Presidente cosa que se reconoce y aplaude, (aunque muchos otros han guardado sospechoso silencio).

Sin embargo los legisladores que están en contra pueden “decir misa” y “dar gritos y sombrerazos” en contra de la reforma pues a la hora de la hora son muchos más los legisladores del resto del país que con sus votos hacen mayoría y con ello pueden lograr que la propuesta del Presidente Peña Nieto y misma que es eminentemente recaudatoria sea aprobada. El PRI tiene el mayor número de votos para ello.

¿Es necesaria la reforma fiscal? Sí, pero no así. Más que tener recursos adicionales el gobierno debe gastarlos e invertirlos mucho mejor. Más recursos fiscales mal gastados pueden llevar a un menor crecimiento que es contrario al objetivo deseado. Antes de cobrar más impuestos el gobierno está obligado a hacer un ejercicio a fondo para disminuir de forma importante el desperdicio de recursos públicos así como incrementar de forma contundente la transparencia en el ejercicio del gasto. ¿De qué sirve recaudar más sino se gasta bien? El gobierno pide de la sociedad un sacrificio y a cambio ¿en qué se sacrifica el gobierno? Sobran áreas del gobierno federal que puede reducir su gasto y así usar ese dinero para cosas que sirvan a todos.

Una reforma fiscal que sea eminentemente inhibitoria del crecimiento y de la competitividad, aquí y en China, generará un sentimiento social adverso. Por ello procede modificar la propuesta para que sea el gobierno el que ponga el ejemplo de apretarse el cinturón y así tenga la autoridad moral para pedir que la sociedad jale parejo.

Sí, necesitamos más recursos para educación, desarrollo social, infraestructura, combate a la pobreza y a la inseguridad. Sí se necesitan hacer modificaciones que implican que todos pongamos de nuestra parte pero lo que no se ve por ningún lado es cuál es la parte donde el gobierno dice “yo también y aquí está mi parte” y con ello ponga el ejemplo.

Más gasto público no genera por sí mismo un mejor desempeño, ni se traduce automáticamente en mayor productividad o equidad. Prueba de esto es que en los últimos dos sexenios el gobierno federal ha venido ejerciendo más gasto, gracias a los mayores precios del petróleo, sin que estemos creciendo a un ritmo más dinámico que nos permita lograr mayor igualdad social.

Una propuesta sensata de reforma fiscal debe contener por los menos en los siguientes principios del gasto responsable: Los recursos son de los ciudadanos no del gobierno; el gasto del gobierno se debe reflejar en aumentar el bienestar de los ciudadanos; l sistema fiscal no debe caer sobre los que siempre pagan y se debe privilegiar la inversión más que el gasto.

Esta es la forma en que un país sea más competitivo y pueda crecer. Se necesita que México sea más atractivo para la inversión y así poder generar más empleos de mejor calidad y con ello crear un círculo virtuoso de mejor desarrollo. La reforma, como viene, significa un retroceso económico y por ende social para el país.

Es de reconocerse el que el Presidente le esté entrando a las reformas en distintos temas claves para el futuro de México. Bien vale la pena que sean acompañadas de sensibilidad y en este caso, por tratarse de números, de las matemáticas económicas más simples porque así como viene esta reforma fiscal simplemente… no cuadra.