Opinión: Definición de “abominable”: Ver CNTE

En días pasados sucedió algo extraordinario en doble partida. Por un lado el Congreso de la Unión acordó trabajar fuera del periodo ordinario de sesiones, de ahí el calificativo de extraordinario y por otro lado un grupo de presión actuó fuera de la ley para evitar que dicha sesión de trabajo se efectuara en las instalaciones del Congreso, esto con el propósito de descarrilar, hasta el momento, la reforma educativa, por mucho la más importante para la nación.

El Poder Legislativo Federal, el Poder Ejecutivo Federal, el Gobierno del D.F., la gran mayoría de la sociedad y en particular las decenas de millones de niños así como las generaciones venideras fueron tomados rehenes por un grupo extremista y minoritario que impuso a placer su dominio sobre el Estado Mexicano y su sociedad. Todo esto sin que autoridad (in)competente alguna hiciera algo para evitarlo.

La educación es la llave maestra para el desarrollo de toda sociedad. La prosperidad y el éxito de todo país que pretenda avanzar descansan en el nivel y la calidad de la educación que reciban sus ciudadanos. La reforma educativa es el instrumento principal para atenuar las desigualdades y la pobreza que tanto hieren a nuestro país.

La propuesta de reforma implica una serie de medidas que exigen más de los maestros y del sistema educativo en términos de evaluación, transparencia, rendición de cuentas, autonomía de gestión y demás temas que buscan mejorar la calidad educativa que el Estado mexicano imparte a nuestros hijos.

La CNTE tiene todo el derecho de interponer sus argumentos y reflexiones sobre el tema pero con su actuación se elimina como actor serio y merecedor de consideración. Sus dirigentes, salvo obligadas excepciones, no pueden ser considerados “maestros” en el sentido tradicional de la palabra. Sus actos devalúan el concepto de maestro y con ello insultan a los muchos que sí son dignos de ejercer esa profesión.

El secuestro, a la vista de todos, que la CNTE hizo del espacio más importante para la deliberación democrática, el Congreso de la Unión, es absolutamente inaceptable. No puede haber acto más autoritario que anular la discusión de las razones y argumentos plurales. Secuestrar el futuro de nuestros hijos lo descalifica de la discusión. Este acto no es el único a deplorar, el otro muy grave es la implícita anuencia de las autoridades que han estado omisas en el cumplimiento de su responsabilidad.

Las acciones de la CNTE son diametralmente opuestas a su discurso y a sus orígenes. ¿De dónde proviene el dinero para las movilizaciones de miles de personas? ¿Qué futuro espera a los niños que son alumnos de esos “maestros”? Y luego nos preguntamos ¿por qué estamos como estamos?

Hablar en abstracto de los conceptos de educación, futuro, nación, generaciones, etc. puede no dejar en claro el argumento de este articulo por lo que me permito la siguiente analogía en términos mucho más crudos. Lo ocurrido equivale a que un grupo violento golpea en la vía pública a hombres, mujeres y niños, los asaltan y ultrajan. ¿Estaremos de acuerdo que no puede haber cosa más deplorable? Pues, sí, la hay y es que todo esto sucede justo frente a las autoridades que deben velar por la seguridad de todos sin que éstas hagan absolutamente nada. A esto más o menos equivale lo que está haciendo la CNTE con el México de todos.

La CNTE ya enseño sus cartas. El Gobierno Federal ha dicho muchas palabras a este respecto pero hasta hoy se ha distinguido por su inacción ante este asalto en despoblado al futuro de México. Para sacarse ese tamaño de espina lo que deben hacer el Presidente, los Senadores y los Diputados es aprobar una reforma educativa real que ponga a México en el mejor camino para el progreso. Para eso es el gobierno.