Ópera en Nueva York

Por Adriana Zapién y Valente García de Quevedo

Recuerdo que cuando estaba pequeña algunos canales de televisión eran propiedad del estado y los fines de semana por las tardes pasaban grabaciones de ópera, que siendo honesta a los 10 años se me hacía super aburrido, sin embargo, no negaré que más de una vez captaban atención las voces de los cantantes.

Después de muchos años estudiando piano entré a la escuela de música de la Universidad de Guadalajara y ahí tuve otro contacto con la ópera y sus compositores, pero no pasó de ahí. Sin embrago ya sabía de lo que estábamos hablando y confieso que siempre fue una asignatura pendiente en mis cosas por hacer. 

Cuando comenzaban las temporadas de opera en Guadalajara era inalcanzable porque es un espectáculo costoso, pero al llegar a Tijuana me enamoré del Festival de la Ópera en la Calle que anualmente se hace en la Colonia Libertad, pues el arte no debería ser excluyente y el festival tijuanense democratiza un espectáculo que había estado reservado para quien lo pudiera pagar.

Mi mamá decía que el arte amansa a las bestias como una analogía para explicar el poder del arte para crear sociedades de paz, pero hay que ser realista, el arte no siempre está al alcance de todos y es un tema que tenemos pendiente como sociedad y los gobiernos deben de poner más inversión tanto en el deporte como el arte como herramientas de prevención de las violencias.

Pongo el ejemplo del Festival de la Ópera en la Calle de Tijuana porque eso es lo que deberíamos hacer con todo el arte, llevarlo a los vecindarios y acercarlo a todos, ese evento para mí fue el punto en el que comencé a aprender un poco de esta representación artística donde sin duda hay que estudiarle un poco, sobre las obras, los compositores y claro sobre los cantantes que con su voz interpretan un personaje. Ellos actúan cantando y son capaces de transmitirte emociones que pueden sacarte hasta las lágrimas.  

Así que con el pretexto de conocer Nueva York, un día decidí que mi primer encuentro formal con la ópera sería en el Met Opera y ver Madama Butterfly; obviamente desde que compramos los boletos aprendí todo lo referente a esta ópera de tres actos musicalizada por el compositor Giacomo Puccini ambientada en la ciudad de Nagasaki a finales del siglo IXX e inicios de XX que cuenta la historia de amor y devoción de la joven japonesa a un teniente de la marina estadounidense que la engaña con una boda falsa y la abandona. Es todo un drama romántico que se presentó por primera vez en 1904 en la Scala de Milán con gran éxito.

El Lincoln Center for Performing Arts inaugurado en 1966 es el hogar permanente de la Metropolitan Opera de Nueva York cuyas instalaciones han elevado los estándares teatrales a nivel internacional, su orquesta y el coro están entre los mejores a nivel mundial, además congrega a los directores, cantantes, coreógrafos, bailarines y escenógrafos más creativos y talentoso del mundo.

Uno de los grandes aciertos democratizadores del Met Opera de Nueva York es que ha diversificado de manera innovadora el aumento de audiencia por medio del Live in HD, transmitiendo en vivo en alta definición en salas de cine por todo el mundo las óperas, acercando la experiencia a más personas desde sus ciudades que con 200 presentaciones anuales pasan de 800 mil asistentes a millones en el mundo por medios tecnológicos de última generación. Resumo la experiencia de ver la opera en ese escenario simplemente como maravillosa.