Obsesión por los semáforos

Por Manuel Rodríguez Monarrez
No entiendo porque los trabajos de la famosa ruta troncal no los hacen de noche, la ciudad está convertida en una secuencia de trincheras que imposibilitan trasladarse en auto más de 100 metros sin hacer 20 minutos de espera. Encima de eso parece que regalan semáforos, y los de Tijuana no se caracterizan por estar muy sincronizados que digamos.

Nadie quiere usar bicicletas por el miedo a morir atropellado. Las banquetas en algunos puntos son inexistentes y la ciudad no cuenta con suficientes puentes peatonales. 

Uno cruza a Estados Unidos por el Freeway 5 – 805 y no ve ningún empleado de obras públicas obstruyendo el tránsito vehicular durante el día. La lógica es que el personal de obras trabaje 8 horas nocturnas, de 10 p.m. a 6 a.m. y que reabran la circulación en la ciudad antes de los horarios laborables diurnos y de escuela.

Nos estamos ahogando en tráfico, los automóviles piratas sin placas cada día son más y más. Los del transporte público ya tienen tomado 2 carriles de los bulevares nomás para ellos. Y los taxis amarillos son unos verdaderos gángsters que no nos dejan mejorar, y cuidado te confundan con socio de Uber en uno de tus traslados porque te pueden matar. Lo bueno que ya nadie los quiere, bueno al menos en las redes sociales.

Y el Ayuntamiento en lugar de generar flujo continuo en los bulevares principales está ‘semaforizando’ toda la ciudad, parece que hubiese una obsesión por colocar un semáforo en cada esquina. En el bulevar Agua Caliente se coloca un semáforo para entrar a cada plaza comercial nueva que se construye, es decir estamos operando en función de los intereses comerciales y no en función del flujo vehicular.

El puente de las Américas en la colonia 20 de noviembre es una trampa urbana. La vía rápida ya es oficialmente lenta. Y los alrededores de la Zona Río asemejan a cualquier circuito de la Ciudad de México en horas pico. Lo peor es cuando se junta un viernes de quincena con un juego de los Xolos y el horario de regreso de los que trabajan en San Diego, la ciudad se paraliza por completo. 

La mayoría de los centros de entretenimiento y plazas comerciales ni siquiera cumplen con el estudio de impacto vehicular que generan. Entre la calle Tapachula y el Blvd. Las Américas hay 3 semáforos en menos de 150 metros y descoordinados. La ciudad no tiene estacionamientos. Y los pocos que hay cobran carísimo. Nada más ésta semana, me tocó ver un monstruo de semáforo nuevo parpadear frente al restaurante “Big Boy” y me quería morir. Nada más eso nos faltaba, que sigan deteniendo el flujo con más semáforos. En lugar de pensar con la mínima lógica uno pensaría que tienen un plano para construir puentes, gazas, accesos continuos, caracoles, glorietas y demás que agilicen el tráfico, no que lo detengan. Lo que empezaron a hacer en el crucero de la 5 y 10, pero en toda la ciudad.

Tal vez tenemos que ir pensando en un segundo piso vial o empezar a instaurar el hoy no circula en Tijuana, porque simplemente ya no cabemos. Yo no sé de quién sea el negocio de los semáforos pero es notorio que llegaron una buena cantidad a las bodegas del Ayuntamiento. Lo que requerimos los ciudadanos no es que pongan más semáforos, sino que los quiten. Necesitamos alguien en Tijuana que verdaderamente sepa de movilidad y que venga a transformar esta ciudad antes de que sea demasiado tarde.