Nunca pierdas la presencia de ánimo

Por Juan Manuel Hernández Niebla

“Más vida puede abandonar a un hombre a través del pensamiento, que a través de una herida profunda”

Thomas Hardy

En tiempos y circunstancias difíciles, la mente tiende a perder su equilibrio.

Demasiadas cosas pueden presentarse al mismo tiempo. Supuestos fracasos reflejados en reveses inesperados, traiciones, dudas y/o críticas de tus supuestos propios aliados.

Ante estas circunstancias, corres el riesgo de sobre reaccionar emocionalmente, con temor, depresión y frustración.

Consecuentemente, es fundamental conservar siempre la presencia de ánimo, manteniéndote alerta y en plenitud de facultades mentales para enfrentar cualquier circunstancia. Debes resistir activamente el impulso emocional del momento; permanecer decidido y seguro, acotando y minimizando la afectación.

Para lograrlo, debes fortalecer tu mente exponiéndola a la adversidad. Aprendiendo a distanciarte del caos momentáneo que pueda presentar la situación. Deja que los demás pierdan la cabeza: el mantener tu presencia de ánimo te librara de influencias externas y te mantendrá en la marcha.

La presencia de ánimo es una especie de contrapeso a la fragilidad mental, a nuestra tendencia a ceder a nuestras emociones ante circunstancias difíciles. Nuestra mayor debilidad es desanimarnos, dudar de nosotros mismos, y por consecuencia volvernos innecesariamente cautos.

No se necesita ser más prudente, esto es solo una pantalla de nuestro miedo al conflicto y a volver a equivocarnos. Al contrario, lo que se ncesita es multiplicar nuestra resolución; intensificando la seguridad en nosotros mismos.

En esos momentos de confusión, inquietud y miedo, debes generar el efecto contrario y forzarte a ser más determinado. Reúne la energía agresiva que necesitas para vencer el miedo, la cautela y la inercia. Aplica velocidad y seguridad a tus decisiones, cualquier error podrás posteriormente rectificarlo. Reserva tu prudencia para las horas de preparación; pero una vez iniciada la acción, vacía tu mente de toda duda y actúa con toda determinación.

Ignora a quienes se acobardan ante cualquier revés y se repliegan. Busca confort y satisfacción en la condición de ataque, te aseguro que ese impulso y determinación te llevarán hasta un final exitoso.

Finalmente, no creas que la presencia de ánimo es una cualidad solo útil en periodos de adversidad, algo que enciendes o apagas según lo necesites. Cultívala como una condición diaria. Seguridad en ti mismo, valentía y autosuficiencia, son tan cruciales en tiempos de paz como en tiempos de guerra.

Cuanto más la apliques en el juego de la guerra, más hará por ti en la vida diaria. Cuando surja una crisis, tu mente estará tranquila y preparada. Una vez que la presencia de ánimo se vuelva un hábito, nunca te abandonará.