Nuevo horizonte electoral

Por Óscar Díaz

Terminaron 30 años de hegemonía panista en Baja California. Una era se va y otra nueva comienza. La historia ya la conocemos, BC era el bastión político del PAN, su emblema, su orgullo, su génesis en la administración pública. A pesar de ello perdió todo en estas elecciones, tanto la gubernatura como las cinco alcaldías y las diecisiete diputaciones locales de elección directa, cargos que a su vez en su totalidad quedaron en manos de Morena.

El desgaste de haber ejercido el poder durante tanto tiempo, la pésima imagen del actual gobierno panista (emanada de sus actos) y la tendencia por las grandes expectativas que existen sobre AMLO y su partido le arrebataron al panismo local todos los triunfos, y de paso llevaron al PRI a una relegación histórica; la ciudadanía reclamo un cambio en las urnas que dramatizó la escalada de unos y la caída de otros. Para efectos de este artículo, del PRI mejor ni hablamos. El PAN no desaparece pero queda muy disminuido. Es cierto, regresa a ser la primera oposición –un sitio no tan malo-, pero sin presencia en el ejercicio del poder público, sin las influencias, sin las ventajas y sin los recursos económicos que manejaba. No solo viene una nueva época para BC, sino también una nueva época para el PAN de BC, una a la que tendrá que acostumbrarse por un buen rato, hasta que las circunstancias cambien y el viento por algún motivo sople de nuevo a su favor. Eso se construye, pero lleva algo de tiempo.

Por otro lado resulta inaudito ver como Morena lo ganó todo y en los hechos tendrá un poder prácticamente sin contrapesos. Un partido que es relativamente nuevo, sin una presencia relevante en BC, sin historia, sin estructura, sin cuadros y sin figuras muy queridas por la gente más allá de Andrés Manuel López Obrador, que sigue ganando elecciones aún sin competir directamente.

Quedan muchas lecciones emanadas de este proceso, por mencionar algunas diría que al PAN le queda claro lo que no debe de hacer siendo gobierno, y que ni siquiera las estructuras funcionan cuando la tendencia y el ánimo de la gente está apuntando hacia otro lado. MORENA debe de saber que su popularidad como partido es muy frágil y que está apoyada simplemente en Andrés Manuel y su desempeño en el poder, lo cual hoy en día resulta una poderosa ventaja competitiva pero mañana puede convertirlo en un partido muy frágil, cuando el Presidente tenga un desgaste importante, o cuando ya no figure por cualquier causa.

Alguien dijo una vez que el éxito no es definitivo y que el fracaso no necesariamente es permanente, así que tanto ganadores como vencidos deben tener en cuenta que más pronto que tarde vendrán otros capítulos electorales, y que la postura que asuman desde hoy frente a la victoria y frente a la derrota será decisiva para mantenerse o para regresar eventualmente al poder, respectivamente.

Aunque otra vez el abstencionismo fue histórico en esta ocasión no figuró tanto como una herramienta de estrategia electoral, pues aún con la poca participación habida no logró imponerse el voto duro, es más, ni siquiera fue competitivo, por lo que creo que la votación reflejó fielmente en proporción los deseos del pueblo bajacaliforniano. A pesar de ello deberíamos trabajar seriamente en contra de esta apatía que nos atañe para votar, no es sana para la salud electoral de nuestro estado y no debemos normalizarla.