Nueva alcaldesa, nueva esperanza

Por Juan Manuel Hernández Niebla

“El poder es la retórica más persuasiva”, Friedrich Schiller

Escribo un artículo como este cada tres años, al inicio de cada ayuntamiento, pero dados los actuales tiempos políticos, a los diecisiete meses me veo en la necesidad de repetirlo.

Durante los diecisiete meses del XXIII ayuntamiento actual, vimos un alcalde que sin una razón clara renunció dos veces, donde en lugar de avanzar, los tijuanenses vimos confrontaciones, resultados ficticios, miopía política y administrativa, y donde finalmente se fue sin resolver ninguno de los rezagos heredados.

Tuvimos un alcalde que desde el primer día estableció una agenda con aspiraciones políticas más allá de las responsabilidades para las que fue electo, olvidándose que los resultados son la plataforma de futuros éxitos.

Llega una nueva alcaldesa, que en menos de ocho meses tendrá que arrancar y buscar lograr avances en todas sus áreas de responsabilidad, algo titánico y difícil de lograr, donde ni siquiera podrá darse el lujo de administrar la inercia.

¿Cuáles son las expectativas?

Las responsabilidades de un municipio son seguridad, trafico, alumbrado, transporte, basura, calles, parques, jardines, catastro y control urbano.

Igualmente, asistir al Estado y la Federación en educación, emergencias, protección ambiental y el gran tema de la salud.

Si bien las funciones parecieran pocas, la complejidad de los temas va más en función de los poderes facticos que impiden sus avances, aunados a una ciudad que crece diaria y anárquicamente.

La alcaldesa deberá mostrar liderazgo ante Estado y Federación. Con un proceso electoral en puerta donde los intereses políticos pueden quedar por arriba de los de los ciudadanos, tendrá que mostrar temple y mantener su autonomía, privilegiando el bien de la ciudadanía.

En seguridad, entendiendo que sigue siendo el tema pendiente con homicidios nuevamente al alza, necesita iniciar un plan integral basado en el reclutamiento, capacitación, y prestaciones laborales para los policías. La policía deberá sectorizarse, coordinándose de manera efectiva con Estado y Federación, donde en conjunto deben lograr un efecto multiplicador en su presencia, inhibiendo la comisión de delitos.

La ciudad sigue pobremente iluminada. El impuesto al alumbrado que tenemos pagando desde 2017 no se ha convertido en más luminarias, donde los intentos hechos a la fecha llevaban más etiqueta de negocios particulares que beneficios para la ciudad.

En materia de tránsito y desarrollo urbano, el común de la ciudad son calles destruidas, congestionamiento vehicular, falta de cultura vial y recolección de basura ineficiente. Con una inversión millonaria que ha endeudado a la ciudad, el SITT lleva tres trienios sin arrancar, donde es imperativo Tijuana tenga un transporte público económico y eficiente.

Tijuana ocupa los últimos lugares de recaudación de predial y una lista de catastro deficiente. El predial debe convertirse en una de las principales fuentes de ingreso municipales.

La corrupción sigue siendo un tema pendiente. Existe opacidad en la emisión de licencias de operación, de alcoholes, construcción, transporte público y ambulantaje. Una solución sería la conformación de consejos ciudadanos en cada tema, con el objetivo de transparentar los procesos.

En materia de transparencia, nuestra ciudad tiene las peores estadísticas en el tema. ¿Cuál es el plan de acción para un gobierno transparente?

Siendo realistas, es imposible solucionar los problemas de la ciudad de aquí a septiembre. Sin embargo, con voluntad política y funcionarios correctos, es posible iniciar el cambio que demandamos los tijuanenses.

Hacemos votos y estaremos apoyando a la nueva alcaldesa para lograrlo.