Nuestro juramento: Amor por México

Por Wilfrido Ruiz Sainz

Este mes de septiembre, ¡es el mes de la Patria! En este mes patrio, México celebra su Independencia de España. Es la temporada en que los mexicanos ondean con orgullo y fervor el lábaro patrio. Es la fecha en que los mexicanos salen a las calles, a las plazas, a los parques y barrios para enseñar sus colores y aún otros para tronar cohetes. Son muestras de júbilo por la gran hazaña que propició la liberación política del yugo español, que durante 300 años nos unió a la Madre Patria España. La insurrección y revuelta social convocada el 15 de septiembre 1810, por el Padre Miguel Hidalgo y Costilla, engendró una nueva nación y cimentó la vida independiente que transformó al país.

La heroica sublevación nacional enarbolada por los Padres Fundadores, nos regaló una lección cívica de gallardía, valor, esperanza y fortaleza para enfrentar al Gobierno de la Corona Española. Sin embrago, no me cabe la menor duda, que el ingrediente principal y el más ferviente anhelo libertador que nutrió y fundamentó el movimiento de la Independencia, fue el amor por México. Un amor intenso, que infundió en el pueblo el valor y pujanza necesarios para lograr la gran hazaña.

Han pasado 208 años de historia y México ha soportado todo tipo de situaciones, unas agradables otras desagradables. Sin embargo, es parte de nuestra evolución como país. Hoy, más que nunca, se requiere que los mexicanos regresemos a los mismos valores y virtudes que poseyeron los Libertadores. Se requiere que estas cualidades se vivan no solamente en el mes patrio, sino todo el año. Se requiere que los mexicanos ofrendan a México su amor incondicional, su fidelidad y su lealdad.

La fidelidad es un valor moral, es la firmeza y constancia en nuestros afectos, es decir, debe ser una virtud indispensable que nos una a la patria. Por su parte, la lealdad es la devoción intensa que nos debe unir para servir a México. El propósito de entrelazar el amor, la fidelidad y la lealdad tiene una finalidad y consiste en acrecentar nuestro compromiso irrenunciable con México, nos obliga a ser solidarios con México. El que ama a México no puede ni debe hacerle daño. El que no ama a México, lo daña, lo roba y lo traiciona. Tenemos muchos ejemplos de supuestos servidores públicos que han abandonado estas virtudes y que definitivamente han traicionado a México. Ya no hay espacio ni tolerancia para políticos pillos y fanfarrones que se han burlado de México. Los asaltantes de los dineros del pueblo, merecen ser reconocidos y exhibidos como traidores. Son sujetos que no tienen amor, no tienen fidelidad y no tienen lealdad con la Nación. Violan descarada y alegremente su juramento de servir a México.

Por los comentarios que anteceden, debemos estar convencidos que el secreto para que México tenga buenos y mejores ciudadanos en un futuro, se requiere que la educación se base en el amor, la fidelidad y la lealdad, se transmita en familia y en los planteles escolares de educación primaria, secundaria y preparatoria. La educación cívica debe ser continua y promover el sentimiento de amor por la Patria. El Presidente Electo de México, licenciado Andrés Manuel López Obrador, autor de la Cuarta Transformación, lo tiene bien claro: No mentir, no robar, no traicionar. Llegó la hora para que todos cumplamos con estas virtudes. ¡Llegó la hora para llevar a México en la piel!