Notas al margen: La ceguera de homo videns

No cabe duda, cada día que pasa transitamos hacia una forma de vida donde la cultura de la imagen se impone sobre nuestra realidad. 

Es cierto, desde siempre uno intuye que estamos regidos en lo más elemental de nuestras vidas por el sentido de la vista, pero la cultura visual a la luz de los avances tecnológicos de las últimas décadas, adquiere matices más intensos, protagónicos. Somos lo que vemos y sin embargo, no estoy segura de que –a la par- hayamos desarrollado alguna la capacidad de ver lo que somos y mucho menos para reflexionar sobre las imágenes de nuestro entorno, aun menos discernir y tomar decisiones de como alimentamos nuestra esencia de homo videns.

Nadie nos enseña a ver. Es imperante entonces que en medio de esta vorágine y abarrotamiento de imágenes que enfrentamos, alguien nos dé una pista y ahora nos enseñe a leer, interpretar, desmenuzar los elementos de la imagen. En mis tiempos de estudiante nos regodeábamos con la frase conocida de “una imagen dice más que mil palabras”. Pues bien, sería interesante traducir algunas de las cientos de imágenes que vemos diario, no a mil, aunque sea a cien palabras.

Les invito a hacer un ejercicio de reflexión la próxima vez que se encuentre frente a una fotografía, por poner un ejemplo.  Plantearnos una serie de preguntas: ¿qué mensaje me transmite esta fotografía? ¿Cómo lo hace? ¿Por qué? ¿Para qué? (siempre habrá una razón y si no, debería haberla para no caer en banalidades) también es de suma importancia saber quién aporta la imagen y en qué contexto histórico, geográfico o político se genera. Preguntarnos si tiene un valor documental, estético, personal, social.

Literalmente en nuestras manos, a solo una tecla de distancia, podemos entrar al túnel del tiempo y acceder al mundo a través de imágenes generadas a lo largo de la historia ya sean fotografías, películas, obra del arte universal, etc. Lo que antes era privilegio de unos cuantos ahora esta alcance de millones de personas. Hoy en día en la era digital cualquiera puede generar una imagen, y difundirla. Pero este regalo ¡nos ha tomado por sorpresa! No estamos educados para el manejo público de las imágenes.

Encuentro poca o nula reflexión tanto al crear una imagen como al recrearla, y difundirla. Brotan los paparazzis y encuentran su vocación en una especie de peligroso neo espionaje que siempre tendrá seguidores. Hoy más que nunca parece necesario aprender a ver, educar nuestra mirada, ser más responsables, no generar tanta basura visual. Son tiempos maravillosos, pero si no sabemos cómo entender tanta información visual, si le dedicamos apenas la fracción de un instante a cada imagen y no nos detenemos a leerla, no la cuestionamos, caeremos en una nebulosa, en la ceguera inevitable. 

Podríamos avanzar hacia el desarrollo de una gran agudeza visual, abrir los ojos a la vida, al color, la naturaleza, o el arte. Hay que decantar. Cuidado, en FB ponemos todo en la misma canasta de valores. Por mi parte, este día intentaré ver menos y entender más, para evitar la ceguera del voraz homo videns que llevo dentro.