Notas al margen: ‘El Histrión’

Por Guadalupe Rivemar Valle

giralunas5@hontmail.com

Como un testigo exaltado por la maravillosa experiencia del arte, en un espacio donde se agitan conciencias y se fortalece el espíritu colectivo, al fin pudimos ver en todo su esplendor, la escultura El Histrión obra donada por el arquitecto Jack Winer, que se aprecia al centro de la fuente principal de la renovada explanada del Centro Cultural Tijuana. La obra está elaborada con placas de acero en patina natural y es una alegoría a las artes escénicas, es decir que en El Histrión vemos reflejada tanto la expresión de un actor diciendo su parlamento, como la de un bailarín interpretando una coreografía. Alguien decía que la figura de seis metros, con los brazos en alto, le recordaba el largo y espigado cuerpo del maestro Eduardo García Barrios, en medio de sus apasionadas conducciones de la Orquesta de Baja California.

El arquitecto Jack Winer tiene una larga trayectoria tras de sí. Él avanza sin afán de protagonismo, pero dejando a su paso, obras arquitectónicas de gran importancia, o esculturas que atestiguan la vida de las plazas o espacios públicos donde se ubican, en países como Brasil, México, Cuba o Estados Unidos; así, mientras el autor termina un proyecto, empieza otro, disfrutando un delicioso café expreso que él mismo se prepara, desde en su oficina en Paseo de los Héroes de Tijuana.

Winer nació en la ciudad de México, D.F. y estudió la carrera de arquitectura en la UNAM de 1956 a 1961. Ha ejercido como maestro de diversas cátedras en la misma universidad, así como en la Universidad Anáhuac. Tiene entre otros méritos, que fue fundador y coordinador de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Morelos.

Su práctica profesional como arquitecto se ha enfocado principalmente al diseño dentro del campo de la hotelería, restaurantes, discotecas y áreas comerciales e industriales. Una vez, escuche decir que todos deberíamos tener a un amigo como Jack, quien no solo es hombre de talento sino que siempre tendrá una anécdota interesante para compartir y sabemos que lleva a su propio histrión dentro de sí mismo y que en ciertas tardes de bohemia, se pone a cantar y lo hace muy bien.

Una vez me platicó que hace muchos años, se encontraba en el centro de la Ciudad de México, con Doris, su bella esposa de toda la vida, y se acercó una mujer, turista, a preguntarle en algún idioma extranjero, cómo llegar a determinado lugar, el arquitecto respondió con fluidez y cuando se fue, Doris sorprendida le comentó que no sabía que dominada ese idioma, a lo que Jack respondió: “yo tampoco”. Así, nos dice, descubrió una facultad especial para entender y aprender idiomas, actualmente domina nueve de ellos: español, inglés, francés, italiano, alemán, ruso, idish, hebreo y portugués.

El Histrión, no es la única escultura de Winer que luce en la ciudad, pero a nuestro modo de ver, será la más emblemática en Tijuana. De noche, enmarcada por un domo de luces que ilumina el agua de la fuente, la escultura se impone ante nosotros, nos invita y nos acerca, de manera espectacular, al arte.

*La autora es promotora cultural.