Notas al margen: Catrinas y Felinos

Por Guadalupe Rivemar Valle

giralunas5@hotmail.com

Andaban las catrinas sueltas. Vestidas de satín, ocultando el esqueleto. Luciendo sus sombreros con un velo disimulando el huesudo rostro. Creí que andaban sueltas para celebrar en paz el centenario de su nacimiento en manos del grabador José Guadalupe Posada, y al principio me dio gusto unirme a la fiesta. En el Pasaje Rodríguez de la avenida Revolución hicieron una de sus pasarelas por donde se pavoneaban, coquetas, entre música, cantos, y ofrendas. Entre el olor a inciensos y cempasúchil, les tomé fotos, me reí y brindé con ellas. Ya no me gustó cuando iba manejando de regreso a casa y al llegar al semáforo donde empieza el bulevar Salinas, en el entronque donde está la gasolinera de los Gil (una de las más antiguas de la ciudad), en el carro de al lado hacía su alto una catrina. No me gustó, nadita. Sentí un escalofrío que no escaló, sino que se instaló enmedio de mi espalda por un rato. Y es que la muerte siempre ronda, anda espiando a ver quién se descuida, para darle de arañazos, y enterrarle su guadaña sin misericordia.

Y ahí estaba nuestra amiga, Ivonne Arballo, debatiéndose entre la vida y la muerte. La noticia recorría las redes: “Tuvo una embolia”. Cuando la vi, aún en cuidados intensivos del Hospital del Prado, articulando palabras con muchísima dificultad, la escuché decirme: “Soy una mujer, muy fuerte”, pero más que en su voz, en sus ojos vi clarito que aunque la escritora todavía no se podía mover, se escabullía graciosa, del abrazo helado de la catrina desgraciada que le había echado el ojo pegándole tremendo susto. Y tomé nota, de no ver con ligereza esto de las calacas vestidas como elegantes damas, porque son seductoras pero también traicioneras.

Por los rumbos del Cecut, los felinos, escritores: Cronistas, poetas, periodistas, editores, novelistas y dramaturgos participantes en el Festival de Literatura del Noroeste se reunieron una vez más, a celebrar la palabra compartiendo voces, textos, libros y otras confidencias literarias. Pude ser testigo de algunos momentos: La presentación del libro “Cuando llegaron los bárbaros: vida cotidiana y narcotráfico”, de Magali Tercero, ganadora del Premio Nacional de Periodismo 2010, con comentarios a cargo del Director del Festival Interzona, Leobardo Sarabia y el periodista José Luis Martínez. También saludamos a Rosina Conde quien el jueves presentó una nueva edición de su novela “La Genara”. El sábado alcancé apenas el panel con los poetas de trayectoria: Cassezús, Víctor Soto, Cortés Bargalló, Pancho Morales y que gusto ver merodeando por ahí, a otro poeta de la plana mayor: Alfonso René Gutiérrez. ¿Público? Escaso. Uno se pregunta si los convenios entre instituciones que se firman con bombo y platillo, acaso no son para crear alianzas que garanticen la asistencia de jóvenes universitarios, para que conozcan a los autores y sus obras, para que dialoguen con ellos, los elogien, los cuestionen. Al terminar, los felinos subieron hasta la terraza, y burlando el frío, con las notas al fondo de un sabroso Jazz interpretado por el grupo Los Zaragoza, a cielo abierto, lanzaban su última palabra, a la ciudad nocturna.

*La autora es promotora cultural.