Notas al Margen: Casos de Alarma!

Mientras en el taller de periodismo para prevenir la violencia, sugieren redactar con mesura aquellas notas que tengan que ver con narcotráfico, crímenes, violaciones y otras bajezas, me encuentro con que la revista policiaca Alarma! únicamente la verdad ha dejado de circular a partir de marzo, muere después de cincuenta años de vida.

Al desaparecer, Alarma! con sus clásicas letras negras sobre amarillo escándalo (como en los anuncios de Gandhi y los del Cetys), se ha vuelto de súbito en una publicación de culto, pues representa toda una época en la historia del periodismo policiaco en México. Se fundó el 17 de abril de 1963 como revista especializada en nota roja; este medio se caracterizaba por explotar el morbo de descaradamente; ahí en sus páginas, se encontraban las historias más escalofriantes donde nunca mediaba la razón entre el instinto, la pasión y la crueldad humana.

Las imágenes que ilustraban los casos de horror, sin pudor mostraban por igual cuerpos mutilados, rostros con un ojo colgando, cabezas con los sesos de fuera, cadáveres calcinados y otras delicadezas. Fue el sonado caso de Las Poquianchis (1964), lo que detonaría la fama de esta revista que en sus mejores momentos llegó a vender hasta dos millones de ejemplares a la semana, y esa cifra realmente, la considero alarmante.

En sus páginas interiores, Alarma! publicaba provocativas fotografías de mujeres desnudas lo que sirvió como pretexto para que en 1986 bajo el mandato de Presidente Miguel de la Madrid, se prohibiera su circulación temporalmente, en una cruzada contra la pornografía, lo que se consideró como un franco acto de censura y atentado contra la libertad de expresión.

Alarma! lanzó su última edición en febrero de este año (2014) y un mes después falleció Miguel Ángel Rodríguez, el último director de la revista quien defendía su medio diciendo “la realidad es la realidad y la muerte, es parte de la vida”. Los tiempos cambian y al parecer Alarma! no resistió los embates de la modernidad.

De cualquier forma, los casos de alarma y violencia están por todos lados, basta entrar a internet para enterarnos de las aberraciones humanas más cruentas. Hay distintas formas de agresión, no sólo la de nuestra integridad física, están los abusos de poder que padecen muchas regiones del país, tanto por parte de narcos como de autoridades y todo hay que documentar en esta nueva era donde es deseable “Toda la información para todas las personas”.

Alarma escuchar que se acercan nuevos tiempos de regulación y censura; alarma leer opiniones de las autoridades municipales criticando a los ciudadanos que se sienten reporteros, detecto un guiño de apoyo a las restricciones que propone la cuestionada Ley de Telecomunicaciones. Un tema a debatir de siempre en los medios, es encontrar este punto medio donde la mesura en el manejo de nota roja, no se convierta en censura que pretenda esconder la realidad que vivimos en nuestras comunidades. Por lo pronto me causa más terror el pensar en la aplicación de una ley que limite mi libertad de decir y escribir, que una fotografía con un rostro desencajado, con el ojo colgando o los sesos de fuera.