Nos cayó el Chahuistle

Por Maru Lozano Carbonell

Chahuistle es una palabra náhuatl que significa “enfermedad del maíz”. El hongo causante del chahuiztli era una verdadera tragedia porque le daba en la torre a los cultivos. Y algo más o menos así pasa cuando en vacaciones nos caen los huéspedes.

Es hermoso verse y reunirse con la familia, sin embargo, ¡sí que se desorbita todo en el hogar!

Empezando porque se debe ceder espacio y esto incomoda un poco. Los horarios cambian, la personalidad de los anfitriones también porque no se puede estar con caras largas o a disgusto. Todos deben mostrarse felices y diligentes.

La economía se ve afectada porque ni modo de no salir con ellos y estar a la par en las actividades. ¡Ni se diga si son planes en grande al otro lado!

Es un hecho que no se podrá seguir la vida cotidiana con el balance conocido, así que será importante ponerse de acuerdo antes. Compartir y convivir no tiene por qué ser una pesadilla. Acepta tus límites de tiempo, espacio, dinero y demás. Al ofrecer la casa, se ofrece el cariño y todo con lo que se cuenta, así que evitemos endeudarnos innecesariamente.

También, a las visitas hay que hacerles saber lo que podemos dar en términos de tiempo y acompañamiento, ya si después de conocer la situación y condiciones, desean formar parte ¡adelante!

Hay visitas que sí desean estar solo por verse y estar juntos, pero hay otras que lo que quieren es pasear, comprar, conocer lugares nuevos, etc. Es preciso que conozcas bien qué propósito se tiene entonces.

Ser honesto contigo mismo, con tu familia y con los visitantes, se logra al comunicar anticipadamente sobre las actividades que ambas partes tienen pensadas.

Planea con los tuyos cómo se organizarán.

Haz tus cuentas y establece límites claros. Igual y ofrecer tu casa por tiempo limitado también es válido, así todos tendrían vacaciones de alguna manera.

Comunica si tienes mascotas y la manera que en tu familia se interactúa con ellas para evitar incomodidades. De igual forma, infórmate, ¡qué tal si también quieren llegar con su mascota a tu casa!

No sientas culpabilidad, a veces es imposible pagar tus vacaciones y, de alguna manera, también las vacaciones de los demás.

Deberás hacer una lista de la comida y cosas necesarias para tus huéspedes. Pregunta qué comen y si son alérgicos a algo, hay diabetes, etc.  

Sobre las cosas, ¿hay toallas suficientes para el baño? ¿Jabón, shampoo para ellos, etc.? ¿En qué condiciones están las sábanas, almohadas y cobijas?

No contagies tu mala vibra con tus hijos. En ocasiones las visitas no son de tu lado y despotricamos olvidando que, para los hijos, gente de ambos son “su familia”. Apoya y recibirás lo mismo cuando vengan los tuyos o te toque pedir posada a ti.

Recordemos que parte de lo que debemos fomentar en el hogar es el arraigo familiar además de procurar la convivencia y relación entre todos porque es el único pilar fuerte que sostiene a la sociedad. Promovamos el equilibrio a pesar del desajuste temporal que una visita nos pueda causar y como mejor opción: ¡Disfrútense al máximo!