No más fines de semana largos

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

Es muy probable que, en 2005 cuando el entonces presidente de México Vicente Fox por medio de un decreto estableció de manera oficial tres fines de semana largos en el año recorriendo tres días festivos al lunes previo a la fecha, no se imaginó el beneficio directo que le haría a la industria de la manufactura de esta región, además de los que se han visto en el sector turístico y comercial en el país. Ya que, si bien es cierto que con esta modificación al artículo 74 de la Ley Federal del Trabajo, además de fomentar el turismo nacional detonando derrama económica en fechas en las no solía haberla, también es cierto que facilitó en gran parte la operación de un número importante de plantas de manufactura de esta región y probablemente en otras regiones industriales de México.

Anterior a los fines de semana largos si un día festivo caía en mitad de la semana, regularmente se buscaba mediante convenio con los trabajadores recorrerlo a un lunes o viernes. Lo anterior con el objetivo de no detener la operación a media semana, ya que hay maquinaria e instalaciones que no es recomendable detener por su naturaleza técnica. Apagarla solo por un día puede generar la pérdida de tiempo y dinero, sin mencionar el riesgo de fallas que esto significa desde la perspectiva de calidad.

Sin embargo, recorrer un día festivo mediante convenio con los trabajadores tenía sus implicaciones. Sobre todo, con las madres de familia. Ya que al trabajar el día festivo y descansarlo en un día que no lo era significaba que no había servicios de guarderías disponibles. En situaciones así, las más afortunadas encontraban apoyo en alguna vecina o familiar para el cuidado de sus hijos, pero aquellas que no contaban con esta opción se veían obligadas a faltar a sus labores, impactándolas en su ingreso y afectando la productividad por un alto ausentismo. Esta situación empujaba a la mayoría de las plantas de manufactura en esta ciudad a decidir si recorrer el día festivo bajo convenio presupuestando una menor productividad por el alto ausentismo, o apagar la maquinaria por un día con los costos y riesgos que conllevaba la medida. Ambas opciones son perdidas millonarias para las empresas del sector.

Tres fines de semana largos significan tres ocasiones menos en el año con el dilema anterior. Ya que se alinean las necesidades del sector manufacturero con la oferta de servicios de las guarderías, días de escuela de los niños; significa una mayor oportunidad para la convivencia familiar, turismo local entre otros beneficios más.

Si el objetivo es que se tenga presente y se reflexione sobre lo que originó cada día festivo, eso no va a suceder descansando la fecha en que se conmemora. Se va lograr reforzando la educación sobre historia de México en las escuelas siendo impartida por maestros preparados. Tal vez el beneficio a las maquiladoras del decreto del 2005 fue circunstancial, pero quitar los fines de semana largos hoy en día sería perjudicial.