No hay que cantar victoria aún

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

Recientemente se ha comentado en distintos foros que la generación de empleos en Baja California ha incrementado a pesar de la pandemia, principalmente en el sector maquilador. Hay dirigentes de cámaras empresariales que hablan de una recuperación, ya que varias empresas tuvieron que incrementar su personal para cumplir sus compromisos. Estas afirmaciones se basan en cifras proporcionadas por el IMSS en las cuales se refleja un incremento de un poco más de ocho mil empleos en junio con relación al mes previo tan sólo en nuestra ciudad de Tijuana. Lo anterior contribuye a haber colocado a nuestra Entidad como la única que generó empleos durante el primer semestre año.

Ciertamente es muy positivo que, en nuestra región a diferencia de la gran mayoría de las demás siga generando empleos, y el hecho de que esta generación venga principalmente del sector maquilador es aún más esperanzador, ya que es precisamente en donde se emplea a mayor población y que a su vez es la principal responsable de una derrama económica interna. Sin embargo, antes de cantar victoria desde esta perspectiva, es valido preguntarse con mayor detenimiento cuál es el origen de estos números que parecen tan alentadores a simple vista.

Con el surgimiento de contagios de Covid en nuestra región vinieron una serie situaciones inéditas acompañadas de retos para los cuales las compañías no estaban preparadas. De pronto cada vez era mayor el número de colaboradores que adquirían el coronavirus y debían de ausentarse en para tratar de recuperar su salud y no contagiar a más personas en los centros de trabajo. Al mismo tiempo unas autoridades que parecían operar más a prueba y error y que entre aciertos y tropiezos empezaron a tomar medidas con y sin sentido y que afectaron a varias empresas, llegando algunas incluso a detener sus operaciones en lo que trataban de entender de que iba el gobierno.

Posteriormente, se clasifican a los trabajadores en vulnerables y no vulnerables. Los primeros debían aislarse por su condición de salud, edad, o porque fueran mujeres embarazadas o en estado de lactancia, ya que cualquiera de estas características o la combinación de estas los hacia presa fácil de ser contagiados y no sobrevivir por falta de una atención médica ante un muy posible colapso del sistema hospitalario. Esta situación empujó a un número importante de empresas del sector maquilador a enviar a su casa con salario pagado a entre el 10 y 20 por ciento de su plantilla laboral. Esto, si su actividad era esencial. De lo contrario, se detenía la operación por completo.

Gradualmente las empresas catalogadas como no esenciales han regresado a operar de nuevo, pero el grupo de gente identificada como vulnerables sigue sin poder regresar a laborar, siendo cada vez más las personas que han visto su ingreso reducido porque las empresas se han visto imposibilitadas a seguir cubriendo la totalidad de sus salarios, pero al mismo tiempo han tenido que contratar personal adicional para reemplazarlos en sus puestos de trabajo.

De ahí que es válido preguntarse: ¿Qué porcentaje de estos empleos generados están solamente cubriendo al personal vulnerable mientras puedan estos regresar a laborar?, ¿o son realmente empleos generados por incremento de producción o nuevas inversiones? Mientras que estos últimos serían un signo positivo de recuperación, los primeros pudieran ser tan sólo un falso positivo o un espejismo que eventualmente nos enfrente a nuestra realidad cuando el semáforo cambie a naranja y, que el tan esperado regreso venga acompañado de una serie de reducciones en la fuerza laboral de varias empresas. Si de algo podemos estar seguros en estos meses recientes es que, la pandemia no se acaba hasta que se acaba y no se canta victoria hasta que cae el último out.