No es un tornillo, es un clavo

Por Ana Celia Pérez Jiménez

Todo eso que atravesamos nos atraviesa, todos aquellos que dejamos nos dejan. Todo aquello que vivimos nos vive, todo aquello que olvidamos nos olvida.

Convidamos de nuestros alimentos, de nuestras formas, nuestro apetito, nuestra mesa y eso es todo, no ofrecemos más de lo que no queremos, no sabemos y nos gusta.

No hay familia que no se parezca, siempre hay un hilo, una hebra y también la negación de ella. Que irónico sería dar de la imaginación y aquello que nos ilusiona, es como querer regalar nubes en un día soleado, nadie entendería el concepto y todo su significado, poetas repetitivos, que sólo hacen coro pero no poesía.

Somos burdos porque el humano lo es cuando está siendo, somos la acción con todo lo que eso lleva, lo bueno, lo malo, lo no calificable y el resto que falta entre el sueño y lo que se llega o pierde.

Todos, absolutamente todos, intentando algo desde la mañana hasta cuando concilian el sueño para irse al mundo de otros donde hay menos control pero más adentro, en las cuevas de nuestros primeros dibujos, en la prehistoria e historia, en el cavernícola sediento.

No hay dicha que la que no se pierde, no hay amor que el que no se tiene, no hay molestia que la que te hace que te giras hacia un lado. Uno sólo se entiende me digo a mi misma, y si no, también no pasa nada.

Hojas y hojas de teorías queriendo ser respuesta, queriendo tener las respuestas a preguntas viejas, propias, ajenas y nuevas que me van implantando. Los libros son más veloces que mi auto, que mi mente, que mi aburrimiento y pereza.

No siempre llego a mi destino, no siempre tengo, no siempre hay, a veces no sé pronunciarlo, en la silla, en mi cama, en la ducha. Soy, estamos y todo cae y se derrama, como la sangre, como el agua, como la espina dorsal que se encorva para secarla.

Pero uno siempre entero como si nunca se hubiera quebrado algo, pero uno de momentos sonriendo como si nunca hubiera llorado, uno en rechazo como si nunca antes hubiera pedido, uno muriendo como si nunca antes hubiera vivido.

 

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