No era pase, era corrida

Por Dante Lazcano

Por muchos años, si no es que para toda la vida, todos quienes tuvimos oportunidad de ver el Super Bowl XLIX que se jugó en Phoenix, cómo los Halcones Marinos de Seattle, principalmente Pete Carroll, desperdició la oportunidad dorada de convertirse en una leyenda en la NFL.

 

Y es que con una bestia como Marshawn Lynch corriendo la bola, a una yarda de anotar, con tres downs por delante y por si fuera poco, par de tiempos de fuera , simplemente fue increíble que los emplumados optaron por pasar la bola en una jugada que se denomina un rápido adentro, que haber seguido por tierra.

No es la primera vez que por salirse del plan de juego Carroll sufre una decepción de ese calibre, le sucedió ante los Cuernos Largos de la Universidad de Texas cuando era el estratega de los Troyanos del Sur de California y hace dos años ya al frente de Seattle en la fase divisional cuando cayeron ante los Halcones de Atlanta.

Lo triste del asunto será que Carroll tendrá que explicar toda su carrera, o justificarse, por qué llamó esa jugada cuando tuvo todo a su favor como para haberse convertido en bicampeón y aunque diga que lo hizo porque aun tenía otros downs más y sólo iba a desperdiciar esa segunda oportunidad, lo cierto es que por esa arrogancia que le caracteriza se quedó con las ganas de convertirse en la nueva dinastía de la liga.

Al final el juego bien pudo compararse como una partida de ajedrez en la que quien cometiera el error de manejo perdería.

Lo que nadie anticipó fue que este error se daría cuando al reloj le restaban 20 segundos para que el encuentro concluyera.

Y una vez más se comprobó que el futbol americano es el deporte más perfecto que se pudo haber inventado, pues un pase puesto cuatro centímetros adelante o cuatro centímetros atrás marcarán la diferencia entre hacer o no la jugada y esa intercepción lanzada por Russell Wilson es la prueba de lo perfecto que es el futbol americano.

 

Y en San Diego A´pa?

Luego de verlo en algunos viajes en los que de septiembre a la fecha perdió casi 40 kilos de peso, algo así como un costal de cemento, finalmente Nick Hardwick dijo adiós al futbol americano profesional, esto luego de la lesión que sufrió en la semana de apertura en el cuello.

Recuerdo claramente que el jugador salió de ese cotejo con una bota ortopédica, supuse que sería cuestión de una o dos semanas y estaría de regreso, pero dos días después el equipo anunció que ingresaba a la lista de lesionaos permanente, anuncio que simplemente fue el aviso que todo había terminado.

 

Como comunicador y periodista siempre estaré agradecido porque sin duda me dio la oportunidad de conocer a un súper profesional y una gran persona, como aficionado siempre le agradeceré lo detalles que tuvo para con mi hija mayor Fernanda cuando esta estaba en ruta a cumplir un año de edad.

 

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