No des la guerra pasada

Por Juan Manuel Hernández Niebla

“Por eso, cuando he conseguido una victoria, no vuelvo a emplear la misma táctica, sino que, respondiendo a las circunstancias, varío mis métodos hasta el infinito”

SUN-TZU

Lo que con mayor frecuencia te deprime y acarrea problemas es el pasado, en forma de apegos innecesarios, repeticiones de soluciones pasadas, y el recuerdo de antiguas victorias.

Es ese contexto, es que existe el dicho “renovarse o morir”. O lo que ese lo mismo, no vivir de viejas glorias.

Consecuentemente, debes siempre borrar el pasado y obligarte a reaccionar en el presente, aun cuando esto implique riesgos.

Los humanos somos seres de costumbre. Lo que alguna vez nos funcionó se vuelve una doctrina, una especie de “manto” protector contra la realidad. Esta repetición aniquila nuestra creatividad. Y cuando alguien, con ideas nuevas se nos cruza en el camino, termina desplazándonos, volviéndonos obsoletos.

En este entorno de alta competitividad, debes deshacerte de mitos y conceptos falsos. Tu estrategia no debe consistir en desarrollar acciones o ideas como si fueran una receta, el éxito no tiene una fórmula mágica. Debes dejar atrás fetiches, libros, técnicas y formulas, y utilizar tus ideas y sentido común para generar una respuesta apropiada y creativa a las circunstancias del momento.

Nunca des por supuesto que los éxitos pasados continuarán en el futuro, más bien velos como un obstáculo. Dar la guerra pasada puede llevarte a pelear tu última guerra.

El éxito de los grandes líderes a través de la historia, se ha basado en su capacidad de abandonar nociones preconcebidas, y concentrarse intensamente en el momento presente, encendiendo su creatividad y aprovechando las oportunidades del momento… inclusive creando estas oportunidades.

Siempre anteponiendo el justo valor y respeto al conocimiento y la experiencia, ningún grado de previsión puede prepararte para el caos, para las infinitas posibilidades del cambio.

El éxito nos vuelve perezosos y complacientes. Abandona tu nivel de confortabilidad, piensa que el “estatus quo” no existe, reinvéntate constantemente antes de que las circunstancias de la vida te obliguen a ello. Si sientes que estás igual en tu trabajo, en tu persona, o en tu vida, no lo estás, te estás deteriorando, estás viviendo lo que se llama la inercia del deterioro, y seguramente por ahí alguien estará preparándose para desplazarte.

Se implacable contigo mismo, no repitas los métodos del pasado, oblígate a ser rápido y en constante movimiento.

Reexamina tus creencias, borra de tu mente los éxitos pasados, mantente en una evolución constante, adáptate al cambio, invierte el rumbo. Del pasado, sólo toma la experiencia que te han dado tus derrotas, tus “inviernos” personales.

Al final de cuentas, no hay nada más permanente que el cambio.