Nikola Tesla

Por Juan José Alonso LLera

“Es paradójico, aunque cierto, decir que cuanto más sabemos, más ignorantes nos hacemos en sentido absoluto, y es que sólo a través de la ilustración que somos conscientes de nuestras limitaciones”.

Ha llegado el momento de dejar las cuestiones políticas por un rato y explorar temas más positivos y productivos que engrandecen al mundo. Así que hoy les voy contar algunas cosas sobre uno de lo inventores más importantes de la humanidad, que por lo menos se adelantó un siglo a la época que le tocó vivir. Este relato incluye que desafió a Einstein, peleó con la envidia de Edison y fue plagiado por Marconi, ya que el teléfono lo inventó Tesla; de hecho, hace 100 años había desarrollado el teléfono celular. En mi opinión él y Leonardo, son los mayores genios de la historia, las malas leguas les asignan orígenes extraterrestres.

Nikola Tesla nació el 10 de julio de 1856 en Smiljan (actual Croacia; por aquel entonces parte del Imperio austrohúngaro), bajo una tormenta eléctrica, donde su madre declaró que había nacido un ser de luz (totalmente premonitorio). De joven fue un estudiante brillante y trabajador, aunque no llegó a terminar sus estudios universitarios en ingeniería eléctrica (probablemente abandonó después del fallecimiento de la principal persona que le instaba a finalizarlos: su padre, Milutin Tesla).

Tesla leyó muchas obras, memorizó libros completos y supuestamente tenía una memoria eidética. Era políglota, dominando ocho idiomas: serbocroata, checo, inglés, francés, alemán, húngaro, italiano y latín.​ En su autobiografía relató que experimentaba ciertos momentos concretos de inspiración.

Durante sus primeros años, padeció repetidamente episodios en los que estuvo enfermo. Sufría una aflicción peculiar, consistente en que destellos cegadores de luz aparecían ante sus ojos, a menudo acompañados de visiones. A menudo, las visiones estaban relacionadas con una palabra o una idea que podría haber encontrado; en otras ocasiones le proporcionarían la solución a un problema particular que se había planteado.

Con sólo escuchar el nombre de un elemento, podría visualizarlo con detalles realistas. Tesla visualizaría una invención en su mente con extrema precisión, incluidas todas sus dimensiones, antes de pasar a la etapa de construcción, una técnica a veces conocida como dibujo mental. Por lo general, no hacía dibujos a mano, sino que trabajaba de memoria. Desde su infancia, tuvo frecuentes ráfagas de recuerdos relativas a eventos que habían sucedido previamente en su vida.

Tras algunos trabajos menores como ayudante de ingeniería e incluso dos años en el sector telefónico, Tesla comenzó a trabajar para Thomas Edison, primero en París (1882) y después en Estados Unidos (1884). Sin embargo, en 1886 renunciaría a su empleo por las injustas condiciones laborales y un no mejor trato por parte de Edison. Todo parecía indicar que Edison siempre fue mejor empresario que genio. A partir de ese momento, con la ayuda de George Westinghouse, Nikola centró todos sus esfuerzos en desarrollar su visión de la corriente alterna y patentar los hallazgos derivados de ella. Del fruto de estas patentes, conseguiría finalmente el financiamiento necesario para dar realidad de forma independiente a todas sus invenciones posteriores (casi 300 patentes en total).

Desafortunadamente, su visión adelantada a la época que le tocó vivir, unido a problemas financieros y una personalidad extravagante, no le hicieron justicia al genio que fue en vida; muriendo sin todo el reconocimiento que hubiera merecido el 7 de enero de 1943 (a los 86 años) en una habitación de un hotel de Nueva York.

Increíble que te tengas que morir para ser reconocido y después de tanta genialidad, inventos, avances y logros, morir en la miseria.

En fin, el mundo requiere más como Nikola y menos como……….

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