Ni tan inesperado

Por Guillermo A. Sánchez-Aldana

¿Quién se hubiera imaginado que entre todos los equipos que entraron a la liguilla del Clausura 2018 sería el conjunto de Santos quien se llevaría el campeonato? Probablemente muy pocos, pero quizá eso es más por simples distracciones que por falta de mérito de parte del cuadro oriundo de Torreón.

Y es que a pesar de que tuvieron un cierre de campaña bastante pobre, acumulando tres derrotas al hilo y cayendo de la segunda posición general a la cuarta a causa de ello, retomaron su mejor nivel en la postemporada y demostraron que desde el inicio eran un serio candidato al título.

Gracias a un planteamiento que se nutre tanto del juego colectivo como de las individualidades fueron capaces de dejar en el camino a dos fuertes contendientes al título como lo llegaron a ser Tigres y América, y bajo el mando de un técnico que fue capaz de contagiarle a sus jugadores ese espíritu de lucha y entrega digno del nombre de la institución lograron derrotar al mejor equipo del torneo.

Les habrá tocado el camino más difícil en su búsqueda por su sexto trofeo de liga, ya que tuvieron que vencer al quinto, segundo y primer lugar, pero eso solo le da más sabor a un campeonato que se les venía negando desde la última vez que lo ganaron en aquel 2015. La Liga Mx sigue siendo dominada por los conjuntos del norte, aunque en esta ocasión no por uno de Monterrey.

Ahora bien, queda claro que el éxito del equipo de Santos Laguna vino principalmente del hecho de que Robert Siboldi logró armar un cuadro titular ‘perfecto’, poniendo a la luz sus dotes de gran técnico y todo lo que aprendió durante su labor con las fuerzas básicas y en su interinato previo al tomar oficialmente el mando del primer equipo. Es algo que por momentos no se aprecia, ya que generalmente hay más abucheos hacia un técnico ineficiente que aplausos para uno exitoso, y es una muestra de que trabajando duro e inteligentemente se pueden lograr cosas importantes.

En cada una de las líneas del equipo lagunero hay jugadores que destacaron en su posición en el transcurso del semestre, y eso es una rareza dentro del futbol mexicano. Hay equipos como el de Tijuana que destacan por su excelente accionar defensivo o conjuntos como el de Pachuca que brillan por su potencial ofensivo, pero muy pocas veces se encuentra un balance como el visto en el equipo de Torreón. Inclusive equipos como América y Monterrey que terminaron por encima del reciente campeón en la tabla general no pueden presumir haber tenido un torneo tan bueno, ya que sufrieron de varios altibajos en el transcurso del semestre futbolístico y esas irregularidades los terminaron sepultando en la liguilla.

Ni las lesiones pudieron frenar al conjunto de Guerreros, ya que la buena planeación evitó que bajas como la de su defensa estelar Néstor Araujo o la de su goleador Djaniny Tavares ocasionaran alguna baja de juego colectiva. Fue un gran torneo para el equipo de Coahuila.

Se llegó a decir que ganó el equipo más inesperado, pero honestamente ni tan inesperado. Después de todo ganó el equipo que contaba con uno de los porteros más constantes, con la mejor contención y con el campeón de goleo. Ganó el mejor.