¡Ni las gracias me dio!

Por Maru Lozano Carbonell

Le presté tal cosa y no me la devolvió o me la regresó en mal estado, le pedí algo y se hizo el tonto. ¿Te ha pasado? Dar las gracias es importantísimo porque son los escalones que nos llevan a la cima, a ser reconocidos y valorados como buenas personas.

La gratitud tiene un impacto bárbaro en el cerebro. Cuando identificamos, sentimos y mostramos gratitud, se liberan hormonas como la serotonina y la dopamina que están relacionadas con sensaciones placenteras y bienestar. La práctica de la gratitud puede tener efectos permanentes, como aumentar el optimismo, la satisfacción y la vitalidad, incluso ¡reducir la frecuencia de visitas al médico! Además, la gratitud estimula la liberación de oxitocina, que promueve el afecto y ayuda a disolver sentimientos de miedo, angustia y rabia.

La gratitud también puede llevar a realizar actos de amor, mejorar las relaciones y generar confianza. Aunque aún se necesitan más investigaciones para llegar a conclusiones definitivas, la evidencia actual respalda los beneficios de la gratitud en el cerebro y la salud mental.

Además, se ha encontrado que las personas que expresan y sienten gratitud tienen un mayor volumen de materia gris en la circunvolución temporal inferior derecha del cerebro. También se ha asociado la gratitud con la modulación neuronal de la corteza prefrontal, que es responsable de manejar las emociones negativas como la culpa y la vergüenza.

Cuando una persona no es agradecida por lo que otros hacen por ella, puede generar discordia, frustración y malestar. La falta de agradecimiento puede deberse a la falta de empatía, frialdad emocional o una visión oscura que impide apreciar los gestos amables de los demás. 

En el ámbito religioso, la ingratitud se considera una falla en reconocer a Dios y puede llevar a la dureza de corazón y al orgullo. En el contexto de la crianza, se sugiere hablar con los niños sobre cómo se sienten cuando son agradecidos o no, y fomentar la generosidad y la reciprocidad para inculcarles la gratitud. En la literatura, la ingratitud puede ser un tema que refleje la decepción y el sufrimiento emocional.

Nada más frustrante que no poder dar las gracias en vida cuando alguien ha partido y nunca le reconocimos eso que hizo bien; por lo que hoy, festejando la semana del Día de Acción de Gracias o Thanksgiving, te invito a reflexionar y expresar la bondad que has recibido.  

Mi mamá en sus últimos días y viéndonos llegar a sus hijos uno a uno, no paraba de dar las gracias, ¡era lo único que decía! Quería asegurarse de que lo supiéramos y, hasta que nos tuvo a todos fue que inició su descanso.

Cada día tomemos unos minutitos al final del día o en pleno tráfico, en la sala de espera… para dar las gracias por lo que vemos, escuchamos, saboreamos, olemos y tocamos. Sintamos gratitud por los sentimientos que la chispa Divina nos genera y que no tomábamos en cuenta. Al decir “gracias” todo cambia, la frecuencia, la energía, ¡todo! ¡Imagínate entonces lo que atraerás!

Y recuerda que, esta acción la realizamos casi sin darnos cuenta y es una forma de expresar nuestro reconocimiento a los demás. Ya nos lo dijo el Dalai Lama: “La raíz de todo bien crece en la tierra de la gratitud”.