“Ni frustrante, ni limitante”

Tijuana, B.C.- Uno de los espectáculos que cimbrara al actor Sergio Limón fue el ballet de “El Lago de los Cisnes” y posteriormente “El Fantasma de la Ópera”.

 

Limón siempre tuvo en la mira dedicarse al oficio artístico pero… como cantante.

Fue hasta que el director de la casa de la cultura de Guadalajara, Roberto Vázquez lo invitó para que participara en los montajes “El proceso de Lúpulus” y “El martirio de Cuauhtémoc”.

“Empecé poco a poco a conocer gente y ‘en lo que’ me metía a estudiar canto empecé con la actuación ‘en lo que’… ‘enloquecí’ y ahora es prácticamente mi vida”, explicó el originario de la Perla Tapatía quien participó en su primera obra tijuanense con Fernando López Mateos, “Nosotros los pollos” en 1991.

 

Del Delgadillo al Limón

Precisamente, al participar con Fernando, Sergio Delgadillo (su verdadero apellido) fue que recibió su nombre artístico gracias a la actriz Soco Tapia, pues trabajaba en la tramoya en un montaje que fueron a presentar a Culiacán al Festival Regional de Teatro.

“Al estar haciendo el papeleo del registro en el hotel y tal, le preguntaron rápido a Soco como me apellidaba y rápido contestó ‘ ¡Limón!’ me pusieron ese nombre en los gafetes y en todo. Me empezaron a decir ‘Limón’ todos. Así me regresé a Tijuana y pegó. Ya se me quedó el Sergio Limón”.

Estudió con López Mateos y Hebert Axel y participó en “Siempre dije que no” a mediados de 1993 en la Casa de la Cultura con más de 100 presentaciones. Posteriormente estuvo en una adaptación de Luis Humberto Crosthwaite “Pluto el dios de la riqueza”.

“Empecé a expandir mis horizontes. A ramificarme. He participado con ‘Juan de la Cotona’” bromeó el histrión.

También ha colaborado con Elba Cortez en “Alma de mi alma”,  Bárbara Colio con “Vicios privados”, Ignacio Flores de la Lama en “Romeo y Julieta”, Vianka Santana con “Así hubiéramos nacido en Hollywood”.

“Así me he ido, en varias ocasiones con varios de ellos y Daniel Serrano, Ugo Palavicino, Jesús Quintero con más de 60 obras afortunadamente”, recordó.

Ahora imparte clases de teatro en primaria, secundaria y preparatoria. El canto quedó en el olvido.

“Mi papá me decía de chamaco ‘m’ijo no cantes, por favor. Es como pegarle a Cristo en viernes santo en un callejón a oscuras y a la mala’. He participado en obras musicales como ‘Extra, Extra’ y ‘Don Quijote’ y dicen que canto bien, ¿será que mi papá no tenía razón?”.

 

El teatro sí influye

Sergio Limón considera que llevar esta materia en la formación académica influye en los alumnos. “Me lo han dicho tanto los papás como los maestros. El teatro si influye. Son más vivos, son más dados a expresarse y dar sus clases bien”, apuntó.

Ex alumnos que ha tenido en los diferentes niveles han seguido sus estudios hasta terminar la Licenciatura en Teatro. Actualmente el también maestro prepara un trabajo con Domingo Nateri de Rubén Vizcaíno llamada “Cuando llegue Tijuana”. Y lleva a cabo funciones de teatro escolar también.

En cuanto al aspecto económico al dedicarse a este oficio, Limón se considera “bendecido”. “Puedo vivir de ello. No me ha faltado desde hace muchos años. Hay veces que estoy hasta en ocho proyectos. Estoy haciendo un cortometraje, dando mis clases y estas dos obras en las que estoy participando. Aparte de que me gusta, me pagan. ¿Qué más quiero? Ha sido muy enriquecedor moralmente”, reflexionó.

Además, Limón ha podido compartir con su hijo el amor y los frutos que brinda esta profesión.

“A mi niño desde que tenía dos años, le ponía los pañales y el chamaco conmigo rumbo a las funciones en los lugares retirados y demás. No ha sido ni frustrante, ni limitante en ningún sentido”, afirmó.

De igual manera al cerrar la entrevista con este semanario, invitó al público a involucrarse en el teatro.

“Si la experiencia es buena, influye a manera de querer verlo más, querer ir más e incluso de participar. Ahora si van a ver algo que no vale la pena, por eso me preocupa que la gente vaya a ver cosas que no sirven porque la experiencia no va a ser gratificante y es corta. Corta la intención. Hay que seguirle y luchar porque hay cosas que valen la pena”.