Negros gatos fronterizos

Por Daniel Salinas Basave

Acaso podría crear una antología de libros leídos mientras cruzo la frontera. La literatura es el mejor conjuro posible contra los tiempos muertos inmolados frente a la garita. En la vida de un tijuanense promedio ¿cuántas horas hombre son consagradas en hacer fila para salir del país? Cientos de libros han venido en mi auxilio luego de dos décadas de cruzar con cierta constancia a California.

Aun cuando voy con las manos en el volante me las arreglo para leer, pero obvia decir la concentración es mucho más profunda cuando cruzas por la peatonal. Hacía un buen rato que no cruzaba la frontera a pie. Nunca olvido que fue en esta garita donde empecé a leer uno de mis non plus ultra de toda la vida: Plata quemada de Ricardo Piglia. Fue también en la peatonal donde empecé a leer Otra vuelta de tuerca de Henry James o Donde no estén ustedes de Horacio Castellanos Moya.

Hoy tocó el turno a Yuval Noah Harari y sus 21 lecciones para el Siglo XXI. Hace poco más de tres años leí De animales a dioses (Sapiens) y desde entonces mi manera de concebir e interpretar nuestro entorno y nuestro sitio en la historia se transformó radicalmente. Seguí con Homo Deus y hoy comienzo con sus lecciones. No deja de ser simbólico empezar a leer a Yuval justamente en este lugar e interpretar la tragicomedia del Siglo XXI en uno de los santuarios universales que encarnan su absurdo espíritu: la frontera más congestionada del planeta. Trump se aferra a su muro porque según él los mexicanos le robamos el trabajo a los estadounidenses, sin reparar en que el altar de sacrificios que transformará a sus votantes o a sus hijos en una masa prescindible no es una horda de indocumentados de piel marrón, sino un algoritmo o un robot.

Encuentro conexiones con el ensayo de Vivian Forester, El horror económico, escrito hace más de dos décadas. Durante siglos hubo siempre una casta de explotados por la oligarquía: esclavos, siervos, obreros. Hoy eso está a punto de desaparecer. Ya no hay nadie que quiera explotarnos porque somos simplemente innecesarios. Tienes mucha razón Yuval: es más difícil luchar contra la irrelevancia que contra la explotación.

El outlet de las Américas derrocha espíritu de enero mientras la tarde cae sobre la frontera. Cambio un regalo y antes del anochecer hay un reloj transformado en lentes. Retorno. New City y el macro estacionamiento de la línea se han robado el paisaje tijuanense, pues es lo único que se distingue a lo lejos. El camino de regreso a México ha sido tomado por una horda de gatos negros. ¿Debo interpretar señales o aventurar hipótesis supersticiosas? Entro a Tijuana mientras el trip mental de Yuval Noah me hace concebirme como animal en extinción e imagino literatura algorítmica y novelas paridas por inteligencia artificial.