Nalanda

Por Juan José Alonso LLera

“La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”.

No hay manera de que mi país salga adelante en el mundo, sino mejoramos la educación. Gobiernos van, gobiernos vienen y cada vez nos alejamos más del nivel mínimo requerido en el planeta, y ahora con la nueva secretaria, que lo más relevante que ha hecho es ser agitadora y receptora de quejas del buen Andrés, no veo cómo salir adelante.

Parece ser que el presupuesto no es el problema ya que en 2022 se ejerció un 13.8% menos de lo presupuestado, que ya era poco (todo parece indicar que las obras faraónicas necesitan más lana).

En específico, la Secretaría de Educación Pública (SEP) ejerció 111,962 millones de pesos, esto es 29,572 millones de pesos menos que en el 2021. Además, la erogación de abril del 2022 fue 18,315 millones de pesos menor al gasto programado.

Pero no me quiero enojar y seguir poniendo en evidencia lo que ya es probado que no funciona. Los principales problemas:

  • Cobertura de la educación.
  • Calidad Educativa.
  • Problemas de gestión dentro del sistema educativo.
  • Falta de recursos e inversión en infraestructura para la educación (y lo que hay no lo ejercen).

Hoy les quiero contar de Nalanda uno de los centros educativos más antiguos y nutridos de la historia del mundo, que fue quemado porque “sabía demasiado” y el educar a la gente era un peligro para los reinos que preferían “durar antes que desarrollar”

Nalanda: la historia de la universidad más antigua del mundo que fue fundada entre los siglos IV y V como centro de estudios budistas (y muchas otras cosas). Fue tal su influencia que se extendió por toda Asia, hasta que fue destruida.

Muchas personas viajaban desde distintas zonas de Asia no solo para estudiar las enseñanzas de Buda, también lógica, gramática o medicina. En su apogeo, llegó a albergar alrededor de 10,000 estudiantes, con personajes muy célebres entre sus filas. Aunque fue destruida hacia 1193 por turcos musulmanes, lo que marcó una de las razones por las que el budismo tibetano comenzó a decaer en la India.

Pero, teniendo en cuenta su recorrido perduró 700 años, tampoco es algo tan raro: fue establecida 500 años antes que Oxford y dicen que nada es eterno.

Su tamaño también era considerable: 10 kilómetros cuadrados, mucho de su conocimiento se ha guardado gracias a los registros de sus alumnos más célebres, como el erudito chino Xuanzang (apodado el monje viajero), que peregrinó hasta la India cruzando el desierto de Gobi, y contaba su experiencia en sus escritos, contando que Nalanda contaba con cuatro monasterios, nueve observatorios astronómicos o una increíble biblioteca, entre otros.

Casi todo el complejo arquitectónico había sido pasto de las llamas y los pocos libros que se salvaron se los llevaron al Tíbet un puñado de profesores. Por eso se considera que el budismo tibetano es hijo de la tradición de Nalanda, como el propio Dalai Lama ha reconocido.

Ahora se está construyendo una nueva Nalanda a 10 kilómetros del emplazamiento original.

«Al día de hoy vienen estudiantes de 31 países, por lo que se da una auténtica confluencia cultural».

Desde 2017 hay 80 construcciones formadas: académicas, centros de exámenes, clases, zonas para los estudiantes, auditórium, el 70% está hecho. “Creo que somos una universidad del futuro, porque hacemos las cosas observando el mundo multicultural y multidisciplinar en el que vivimos».

Parece que después de 800 años y tras su destrucción, la primera universidad del mundo emerge de nuevo como un ave fénix, desde sus cenizas, para enseñar y mostrar conocimientos de siempre en un mundo cambiante. ¡Tomemos nota!