Nadando contra corriente

Por Manuel Rodríguez Monárrez

Como peces anádromos, algunas personas compartimos el disgusto por las aguas tibias. En política, al igual que en la naturaleza, nadar cuesta arriba no es fácil y menos ir en contra de un río de mediocridad acostumbrado a hacer de la corrupción un frente común.

Pero los tres regidores del PES iniciamos nuestra carrera política en la comuna, en las mejores condiciones internas, pero no en el mejor ecosistema político. Para los integrantes de este viaje, combatir la adversidad ha sido parte de nuestras experiencias pasadas. Nada nos ha sido regalado o heredado, por el contrario estoy compartiendo la lucha por la justicia con dos de los mejores activistas sociales que he conocido en Tijuana.

Nuestras trayectorias son diversas, después de años de desarrollo en el océano de ideologías políticas distintas, el hartazgo y la simulación nos orilló a reencontrarnos en un concepto político local más elaborado en favor de la ciudadanía. Mónica viene del PAN, Ampudia del PRD y un servidor del Verde. Y en 2015, después de cinco años de auto-aislamiento político, por el desastre que en lo personal representó haber creído en ciertas aves de rapiña disfrazadas de tucanes, encontré en el Partido Encuentro Social de Baja California no sólo una esperanza entorno a un proyecto común: la candidatura a la Presidencia Municipal de Tijuana del Teniente Coronel Julián Leyzaola Pérez, un hombre íntegro y de reconocida trayectoria en Baja California, sino la posibilidad real que siempre había buscado: la de transformar la administración pública municipal desde sus cimientos.

Pero sabemos que los peces de agua salada, necesitamos perfeccionar a diario nuestras capacidades de natación para enfrentar a los animales salvajes que se sienten los dueños del río y otros obstáculos que en el trayecto se han venido presentando y que serán objeto de análisis, seguramente de algunas columnas por venir. Considero que se necesita un desarrollo político completo, no sólo de tres regidores, sino de muchos que piensan como nosotros, para garantizar que nuestro proyecto alternativo de Ciudad, al final de la carrera sea exitoso y se logre construir un verdadero gobierno del pueblo instituido para brindar servicios y para atender los apremiantes rezagos sociales.

Toda nuestra energía se usa en los rigores físicos que implica develar al dominio público la imperante y lacerante corrupción enquistada como cáncer social de forma institucional en todos los ámbitos de la vida pública municipal. Sabemos que todo proceso de transformación lleva tiempo y nunca está completo, pero en el nuestro entendemos perfectamente el precio que tenemos que pagar por realmente servir a Tijuana. Y eso hace la diferencia. Estamos dispuestos a ir un kilómetro más por mejorar la espiral decadente en la que nos encontramos inmersos.

El correr por el río de la política puede ser agotador, a veces desgastante y se requiere nadar cientos de kilómetros en contra de todas las corrientes políticas. Pero entendemos que no estamos solos ya que al igual que en la naturaleza, como recurso hidráulico para saltear obstáculos contamos con una escalera de peces, dispuestos a ayudarnos en nuestra ruta. Pues los depredadores especializados andan siempre al acecho.

En poco tiempo hemos desarrollado habilidades de supervivencia e instintos extrasensoriales que no sabíamos que teníamos y que nos han permitido continuar, pero necesitamos su apoyo, el respaldo social para combatir al depredador mayor que anda ahí suelto arrendando camiones de basura. Agradezco especialmente las muestras de apoyo y solidaridad social que recibimos en la pasada sesión de Cabildo en dónde fueron muchos ciudadanos cuyos nombres desconozco pero sé que fueron a respaldar nuestras posiciones en favor del pueblo, gracias por sumarse hacen que la cargas sea más ligera y los riesgos más fáciles de llevar.