Musique: Wrecking Ball Indeed

Al residir en frontera, forzosamente adoptamos muchas costumbres propias de los estadounidenses, las cuales para bien o para mal, nos hacen diferentes al resto de los mexicanos. 

Hablando propiamente de la música americana y sin estadísticas en mano, puedo decir que en Tijuana se escucha más música proveniente del norte del continente que en cualquier lugar de México. Con lo anterior no se descubre el hilo negro, sino se confirma algo que mucha gente piensa y aunque haya quienes digan lo contrario, el tema central no es el debatir acerca de lo anterior sino algo más profundo.

Si consideramos que en Tijuana nos llega primero lo novedoso de USA en cuanto a música se refiere como artistas nuevos, conciertos y lanzamientos, también podemos decir que en USA hay una diversidad musical bastante amplia en parte gracias a que aquel país alberga prácticamente todas las comunidades del mundo concentradas en sus ciudades más importantes. A pesar de lo anterior y considerando que en el vecino país lo más importante son los billetes y el poder, hablando de manera general, la música forma parte de ese negocio.

No es de genios saber que cualquier medio de difusión siempre se bombardeara con el material de los artistas más populares del momento, por encima de cualquier otro artista con menor impacto pero tal vez con mejor propuesta. Yo no critico la música popular de ningún país, ya que también entiendo la parte del negocio; pero lo que no apruebo es el momento en el que lo musical se deja por un lado y se intenta vender una imagen distorsionada.

Aclarando lo anterior, no quiero decir que no apruebo que The Beatles hayan sido tan perseguidos por los fanáticos, que Michael Jackson hubiera grabado tantos comerciales o que Elvis hubiera salido en tantas películas; me refiero a que no apruebo que se intente vender una imagen de “cantante” usando recursos totalmente ajenos a lo principal. Concretamente con el tema tan gastado de Miley Cyrus, el cual ni se debería de mencionar, pero que más allá de corregirse un poco el camino, pareciera que es lo normal de hoy en día.

Videos como “Wrecking Ball” y “Pour It Up” son un homenaje al morbo y al mal gusto, los cuales no deberían de salir en MTV a la hora de la comida. Sin pretender darnos golpes de pecho, no podemos aceptar que de las ventajas que tenemos al vivir en frontera con el país más importante del mundo, seamos los primeros receptores de este tipo de productos, los cuales más allá de su poca propuesta musical nos ensucian un poco más la sociedad.

Al referirme a Tijuana como el primer consumidor no estoy tomando en cuenta ni siquiera el internet, sino meramente la cercanía geográfica, la cual considero que influye más. No es por nada que artistas tan importantes como Annie Lennox y Sinead O’Connor hayan externado su descontento hacia este tipo de exposiciones que han estado tan de moda últimamente. ¿Cómo serán los videos musicales en 10 o 20 años?