Musgrove y Pivetta comienzan sus asignaturas de rehabilitación

Por Pedro Gutiérrez

Iniciando el orden al bat

La recta final de la temporada podría traer una noticia que hace apenas unas semanas parecía poco probable para los Padres de San Diego. Mientras la organización fortaleció su rotación con las adquisiciones de Robbie Ray y Casey Mize, dos piezas importantes del pitcheo también comenzaron el camino de regreso. Tanto Nick Pivetta como Joe Musgrove iniciaron esta semana sus asignaciones de rehabilitación con Clase A Lake Elsinore, dando un paso fundamental en el proceso para volver a las Grandes Ligas. Aunque todavía les resta recorrer parte del camino antes de ser llamados al roster activo, el simple hecho de volver a lanzar en juegos representa una señal alentadora para un equipo que busca llegar fortalecido al cierre de la temporada.

La recuperación de ambos podría convertirse en uno de los factores más importantes para las aspiraciones de San Diego durante finales de agosto y septiembre. A lo largo de la campaña, las lesiones obligaron al cuerpo técnico a modificar constantemente la rotación, limitando la estabilidad que todo equipo contendiente necesita. Ahora el panorama comienza a cambiar. Michael King ha consolidado su papel como el líder del staff, Walker Buehler atraviesa un resurgimiento en su carrera, Robbie Ray llega para aportar la experiencia de un ex ganador del Premio Cy Young y Casey Mize ofrece otro brazo de calidad para fortalecer el grupo de abridores. Si a ese núcleo logran incorporarse nuevamente Pivetta y Musgrove, los Padres podrían pasar de tener una rotación afectada por las lesiones a contar con una de las más profundas de la Liga Nacional.

Naturalmente, la organización no acelerará el regreso de ninguno de los dos lanzadores. Tanto Pivetta como Musgrove deberán completar varias salidas de rehabilitación, recuperar ritmo de competencia y demostrar que pueden responder físicamente a la carga de trabajo que exige una apertura en Grandes Ligas. La prioridad será que ambos lleguen completamente saludables para el tramo decisivo del calendario, donde cada victoria tendrá un peso enorme en la lucha por la postemporada. Después de invertir en reforzar el pitcheo antes de la fecha límite de cambios, los Padres podrían recibir dos incorporaciones adicionales sin necesidad de realizar otro movimiento.

Si ese escenario termina por concretarse, Craig Stammen dispondrá de una profundidad en la rotación que muy pocos equipos podrán igualar durante la recta final de la campaña. Más allá del talento individual de cada lanzador, contar con múltiples opciones permitirá administrar mejor las cargas de trabajo, enfrentar cualquier eventualidad y llegar a septiembre con brazos frescos. En una temporada donde el pitcheo suele marcar la diferencia entre clasificar o quedarse fuera de octubre, el eventual regreso de Nick Pivetta y Joe Musgrove podrían convertirse en otros refuerzos importantes para los Padres.

Una pequeña trivia

Nombra la última ocasión en que se enfrentaron dos lanzadores de al menos 300 victorias en Grandes Ligas.

En el círculo de espera

Este fin de semana los Padres regresan a casa para una estancia de seis juegos en seis días, recibiendo primero a los Astros de Houston, seguido después por una visita de los Cerveceros de Milwaukee.

La próxima semana, los Padres saldrán a la carretera para una gira de seis juegos, primero haciendo escala en Cleveland para tres juegos de interligas en contra de los Guardianes, para después visitar Nueva York para tres juegos más ante los Mets de Nueva York.

Y la respuesta es…

El 29 de abril del 2005, los Cachorros de Chicago visitaron a los Astros en Houston, juego en el cual Greg Maddux derrotó a Roger Clemens.

Por esta semana es todo, pero les recuerdo que “cada strike en la vida, los trae más cerca de su próximo cuadrangular”.