Mucha oferta de empleo, pero pocas contrataciones

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

Tijuana es una ciudad con características muy particulares en varios sentidos. Empezando por su ubicación surgida de manera más circunstancial que planeada, hasta la amalgama de culturas de varias partes del país, incluso del mundo. Lo anterior la hace atractiva en varios aspectos como el económico o el de diversión. Pero también esta particularidad permite otros fenómenos que, si no son únicos tal vez son poco comunes. Uno de ellos el laboral.

Hace años escuchaba al Dr. Juan Morales del despacho Ruiz-Morales comentar que el grueso de la población en Tijuana, aun cuando no supieran de índices de desempleo, inflación, PIB o datos similares, sabían cuándo podían cambiar de empleo sin verse realmente afectados y cuándo dejar de hacerlo porque sería muy probable que quedaran en situación de desempleo. Lo anterior era posible gracias a que se basaban principalmente en el “Índice Manta”, el cual era, si había un gran número de empresas con mantas en sus paredes indicando que están contratando, eso significaba que había una sobre oferta de empleo. Cuando estas mantas empezaban a ser retiradas; evidentemente significaba que era momento de dejar de cambiar de empleo.

Hoy en día, aunque se siguen viendo mantas en las fábricas, ya no son del mismo tamaño como solían ser en el pasado en el que casi cubrían toda una pared. Como si el tamaño de estas asegurara la cantidad y calidad de candidatos. También se han dejado de ver globos gigantescos en los techos. En realidad, la verdadera acción en términos de reclutamiento sucede en las redes sociales, principalmente en Facebook, en donde la actividad de reclutamiento puede verse en los grupos donde publican vacantes de varias empresas y el candidato puede desde la comodidad de su casa y sin invertir en transporte público evaluar distintas opciones laborales y elegir la que más le convenga en términos de ubicación, salario, tipo de empresa y hasta prestaciones. Basta con pedir información por mensaje privado para lograr ser citado en la empresa de su preferencia.

Sin embargo, el giro inesperado se da cuando el candidato llega a la empresa que eligió y se topa con procesos cada vez más estrictos y rigurosos, ya que las empresas le han dado un gran peso al examen médico y a la estabilidad laboral ahora accesible al reclutador. Al menor indicio de alguna enfermedad crónica como diabetes, hipertensión u obesidad el candidato es descartado de proceso de selección. Anteriormente, cualquiera de las enfermedades crónicas mencionadas no serían un motivo para no ser contratado. Hoy el mayor temor de las empresas es contratar alguien que pertenezca al grupo vulnerable y tener que enviarlo al día siguiente a casa con salario total o parcialmente pagado. El índice de contratación por candidatos entrevistados ha disminuido de un 70 a un 30 por ciento en el mejor de los casos. Esto significa que mientras que anteriormente de diez candidatos que iniciaban el proceso de selección siete terminaban con oferta de empleo, hoy en varias empresas de diez candidatos que inician sólo tres personas son contratadas. Los números se han invertido.

En el lejano pasado, un alto número de mantas, o en el pasado no tan lejano un alto número de ofertas de empleo en redes sociales garantizaba de alguna forma una alta probabilidad de ser contratado. Actualmente, ya no es necesariamente así. Ofertas sigue habiendo en redes y en mantas, pero ahora de parte de empresas con filtros más estrictos en términos de salud y estabilidad laboral. Mucha oferta y poca contratación podría traducirse eventualmente en menos gente cambiando de empleo y por ende una menor rotación. Finalmente, una vez superada la pandemia quizás esta deje un legado positivo desde la perspectiva de rotación de personal.

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