Momento crucial

Por Jorge Alberto Gutiérrez Topete

En noviembre del año 2002 cumplía casi un año de gobernar nuestro municipio Jesús González Reyes y Tijuana era ya una ciudad con más de 1.2 millones de habitantes; la mancha urbana crecía a razón de 3 hectáreas diarias y el tipo de cambio rondaba los 9.66 pesos por dólar. Eran épocas de relativa bonanza para nuestra ciudad y los grandes retos que enfrentaban nuestros gobiernos locales eran diferentes a los que tenemos hoy.

El crecimiento de la ciudad, empujado por la industria maquiladora requería de grandes inversiones en nueva infraestructura para habilitar con bulevares, agua, drenaje y electricidad las nuevas reservas territoriales requeridas para construir anualmente miles de viviendas de que eran demandadas por los trabajadores que tenían créditos de Infonavit.

 

Jesús González Reyes habría para esas fechas solicitado un controversial crédito bancario de 400 millones de pesos para contar con recursos adicionales suficientes para afrontar algunas de las necesidades de la ciudad. Uno de los primeros éxitos que tuvo esa administración municipal fue la construcción del puente vehicular en el crucero coloquialmente conocido como “5 y 10” donde existía un importante entronque de dos vialidades principales de la ciudad, además de la gran actividad provocada por el transbordo de pasaje del transporte público. Era ese lugar un verdadero caos vial y en tan solo cuatro meses se construyó el puente que hasta el día de hoy ha resultado ser adecuadamente funcional.

Era común escuchar durante la década de los 90s, cuando el crucero de la “5 y 10” era el mayor dolor de cabeza urbano en esta ciudad, que cuando llegara un alcalde que resolviera ese crucero, de seguro llegaría a ser gobernador. Obviamente, en esas épocas los gobiernos municipales ni por error soñaban con hacer grandes obras como esta, ya que los gobiernos federales y estatales normalmente atendían los proyectos de tal envergadura, dejando a los ayuntamientos la prestación de servicios públicos como seguridad, bacheo y recolección de basura. Fue Jesús González Reyes el alcalde que con esta y otras acciones subsecuentes, llevó a algunos ayuntamientos subsecuentes a pensar en grande y a algunos a actuar.

Han pasado 15 años y cinco alcaldes alternándose entre PAN y PRI desde la puesta en marcha del crucero de la “5 y 10” y sus gobiernos han estado llenos de claro oscuros, donde hemos visto pocos resultados tangibles –como el PIRE- y, sobre todo, poca continuidad. La “grilla”, corrupción, impunidad, incapacidad y falta de visión han dominado la agenda pública y de gobierno y resulta difícil ver un futuro alentador en los temas torales de la ciudad. Hay actualmente graves problemas en seguridad, movilidad, recolección de basura, transporte público, mantenimiento de vialidades, banquetas imposibles de caminar entre muchos problemas que se pueden mencionar. Basta circular por nuestra ciudad y saltan a la vista las áreas de oportunidad.

 

Estamos viviendo un momento crucial para nuestra ciudad, donde hemos perdido la confianza en quienes nos gobiernan y para recuperarla se vuelve de suma importancia tener un gobierno local justo, competente, honesto, creativo y sobre todo, comprometido con el futuro de la ciudad. Ya no toleraremos que utilicen como botín económico los proyectos importantes de la ciudad. Es por ello, que muchos ciudadanos y organismos estaremos observando detenidamente la licitación de la concesión de alumbrado público de nuestra ciudad. Esperamos transparencia y honestidad y que el proveedor de la solución gane con argumentos técnicos y económicos óptimos que al fin nos permitan gozar de un servicio que asiduamente pagamos todos los residentes de esta ciudad y que con ello se nos permita empezar a recuperar la confianza en quienes nos gobiernan para iniciar un circulo virtuoso que nos permita encontrar justas soluciones a los problemas de la ciudad.

Compartir
Artículo anteriorDilemas tricolores
Artículo siguienteSee you then!