Mientras dura el proceso de duelo

Por Maru Lozano Carbonell

Tienes el control de tu ánimo más de lo que crees. No, no viene de fuera, viene del impulso y movimiento que tú generas. Sabemos que ya viene navidad, año nuevo y estamos todos viviendo duelos de todo tipo, hemos perdido desde libertad, baja producción, hasta seres amados y por seres, consideramos incluso mascotas.

Cuando estás deprimido, todo se filtra a través de una lente de negatividad. Simplemente reconociendo eso, puedes empezar a cambiar tu enfoque y dar el primer paso para sentirte más optimista.

Concentrarse en un proyecto u objetivo, aunque sea pequeño, puede darte un bienvenido descanso de las preocupaciones y añadir un sentido de significado a tus días.

Aunque no puedes forzarte a divertirte, puedes hacer cosas que te levanten el ánimo durante el día. Intenta escuchar música que te anime o encuentra una razón para reírte viendo videos divertidos.

Limita la frecuencia con la que revisas las noticias o los medios sociales y limítate a fuentes de confianza.  Establecer y mantener una rutina diaria, añade estructura a tu día, incluso si estás solo y sin trabajo. Trata de incluir horas fijas para hacer ejercicio, pasar tiempo al aire libre y comunicarte con gente cada día.

Suena cursi, pero reconocer tu gratitud puede proporcionarte un respiro de los pensamientos negativos y mejorar tu estado de ánimo. Desarrolla este hábito.

Aprovecha esta oportunidad para buscar viejos amigos o programa reuniones en línea con grupos de personas. Incluso si la tristeza te hace querer refugio en tu caparazón, es vital que te mantengas regularmente en contacto con la gente.

Pero para realmente conectarte con los demás, lleva tu comunicación a profundidad, es decir, más allá de una pequeña charla. Para establecer realmente una conexión que alivie tu soledad y depresión, necesitas arriesgarte y abrirte. Limitarte a una charla trivial y a una conexión por encimita, puede hacerte sentir aún más solo.

Adopta hábitos diarios saludables, aunque es tentador caer especialmente si estás en casa o no puedes trabajar.

Muévete. Es una de las últimas cosas que te apetece hacer cuando estás en duelo, pero también es una de las formas más eficaces de sentirse mejor. De hecho, el ejercicio regular puede ser tan bueno como los antidepresivos.

Practica la relajación muscular progresiva o un ejercicio de respiración en tu programa diario para darte bálsamos positivos y aliviar la ansiedad.

Céntrate en alimentos frescos y saludables siempre que sea posible. No dejes de comer, pero si eres de los que comen de más, ¡mesura! La comida sana y el agua las necesitamos como paso número uno.

Así como la depresión puede afectar a la calidad del sueño, la falta de sueño también puede contribuir a la depresión. Cuando se descansa bien, es más fácil mantener el equilibrio emocional y tener más energía y concentración.

Nuestro duelo no es una enfermedad, pero sí un proceso psico-neuro-inmunológico que requiere lo trates desde dentro para generarte ambientes diferentes. Respétate y acéptate en lo que haces ese trabajo interno. Dios es la fuente perfecta a la que debes recurrir, viviendo en armonía y congruencia para recargar la pila. Alguien está siguiendo tu ejemplo y ¡te copiará! Todo proceso se aligera con el tiempo, así que permite su paso con esperanza activa. Si necesitas, busca ayuda profesional. Estarás bien.