Mi querido Capitán

Por Juan José Alonso Llera   

Hoy el alquimista simplemente da gracias a la vida y comparte estas generosas palabras.

Estimadísimo Capitán Kirk: 

Platicando con mi amado consorte, (cómplice de aventuras, risas y travesuras) y con la certeza de que nuestros pensamientos están alineados la mayoría del tiempo; le pregunté si me permitía hablar por los dos en la cartita que te escribiría para decirte lo maravillosos que han sido estos días que compartimos el Enterprise en un episodio más de esta aventura llamada vida.

Gracias por estos días, donde viniste a recordarnos que alimentando y cocinando demuestro mi amor a quienes amo. Gracias por venir a darnos noches llenas de aventuras, experiencias y anécdotas. Escucharlas es un verdadero agasajo. Juntos destrozamos la rutina organizando pijamadas muy divertidas. Romper la rutina es algo muy sano para nuestra mente, es una disrupción que sin duda generará cambios importantes.

La principal causa para no hacerlo le llamaría decidía, que al fin de cuentas viene resumiéndose en inercia. Y tú viniste a sacarnos de ella de una manera maravillosa.  El siguiente cambio será salir de nuestra zona de confort, ya que ahí empieza la vida. Estoy convencida que los cambios ayudan a rompernos para poder reinventarnos, y al mismo tiempo desbloquean la creatividad. Ha sido súper divertido recordarnos que si algo disfrutamos enormemente es de tener visitas en casa y consentirlas. Darles de comer y beber rico; pero sobre todo que pasen un buen rato; y lo habíamos dejado de hacer  porque evito cocinar para que no se me antoje lo que preparo y no suspender mi régimen alimenticio, a veces delicado para no provocar al monstruo cruel llamado lupus. Pero esto fue como cuando estoy de vacaciones “Tengo permiso de vez en cuando de comer como todos y si lo hago, que sea moderadamente”. Créeme que mi compañero de viaje es el más agradecido, pues a veces me pregunta ¿Cuándo cocinarás esto? o dice “Tengo antojo de esto otro” (verdaderamente extraña que le cocine y estos días al consentirte a ti, lo consentí a él). Mil gracias por eso.

Te queremos agradecer tus lecciones,  porque amamos aprender cosas. Y tenerte en casa, es como tener un campamento de aprendizaje intensivo y tomar nota de lo que podemos y debemos  hacer y de lo que no. Y nos ayudas a reiterar que aunque todo mundo nos voltee a ver raro, no hay como vivir como “raritos”. (Artículo, Alquimista 1 Sept, 2106). Como almas libres. Eres un bendecido rarito. Un loquillo genio adictivo y te vamos a extrañar mucho. Te convertiste en parte de la familia; recuerda que acá podrás llegar siempre a cenar cuando quieras y de paso puedes venir a platicar. Sin  duda alguna somos totalmente transparente y seguramente de los que más te queremos, (lo que ves, es) y te ofrecemos de todo corazón que esta; siempre será tu casa.

Y no le sigo más porque puedo llenar la carta de elogios debido al cariño y tu ego puede irse a los cielos y supongo que lo que quiere tu nuevo amigo puertorriqueño,  es detenerlo un poco. Así que no seguiré. Solo te quiero decir que te agradecemos que seas tan rarito. Y decirte también que para nosotros (con todo y tus defectos y demonios como los tenemos todos) eres absolutamente perfecto. Sigue siendo tú siempre.

Te queremos mucho y creo que difícilmente te desharás de nosotros, pues te has convertido en parte de la familia. Mucha suerte en tu nueva etapa y no dejes de ir con Charly amansa bestias. Aprende de esta dura pero enriquecedora experiencia y síguete esforzando por lo que tanto nos has enseñado en clases “Trabajar en el SER más que en el TENER”.

Te queremos un montón 

AyV