México: Un país abrumado

Por Wilfrido Ruiz Sainz

Efectivamente, me parece que nuestro querido México es un país en estado de sitio, un país asediado y golpeado por la violencia continua y ascendente que parece no tener límites. Según fuentes acreditadas, existe un alto porcentaje de la población que se siente desconfiado y temeroso. No podemos escondernos de nuestra realidad que diariamente nos despierta intranquilidad y sosiego.

Afortunadamente para el autor de esta columna, les comento con beneplácito que está de regreso el inseparable amigo Virgilio, hombre prudente, sensato y docto, con quien sostuve una rica y provechosa conversación sobre nuestra problemática nacional referente a falta de seguridad. Una situación alarmante que nos conlleva a la reflexión, ya que lastimosamente vivimos en la incertidumbre. Ciertamente es inaceptable que la gran mayoría de mexicanos, tengamos que vivir con miedo, víctimas de la criminalidad y la ingobernabilidad. 

Al respecto, Virgilio me escuchó pacientemente y me contestó: “En cuanto a tus comentarios, te puedo afirmar categóricamente que el Estado Mexicano tiene la sagrada encomienda y la obligación irrenunciable de proveer la seguridad a los habitantes de ésta maravillosa Nación. Al respecto, podemos afirmar tranquilamente que los padres fundadores de México, previeron oportunamente mediante los Documentos Constitucionales, sobre la necesidad imperiosa de reconocer la necesidad de preservar la seguridad nacional. Debe de ser, continuó diciendo, un ejercicio permanente, una tarea irrenunciable del Estado Mexicano.  El Estado debe garantizar la convivencia pacífica y el respeto al sistema jurídico.” 

Les comento que en este preciso momento, Virgilio, hombre de mundo, bondadoso y poseedor de vastos conocimientos, hizo una pausa para deleitarse con una probadita del café Punta del Cielo, que sí mal no recuerdo proviene directamente del Estado de Chiapas

Al continuar con su monólogo, Virgilio sentenció: “Yo no comulgo con la idea de que la estructura gubernamental abdique a su deber de proveer tranquilidad doméstica a sus habitantes. A mayor consideración, los tres niveles de gobierno deben responder con eficacia y proveer a la ciudadanía con la formación de cuerpos policíacos confiables para proveer seguridad a los habitantes de la Nación”.     

En estos momentos de nuestra charla, Virgilio hizo una pausa y aproveché para preguntarle ¿A qué se debe el deterioro de la seguridad nacional? El amigo meditó brevemente y me dio la siguiente respuesta: “Fíjate que la inestabilidad y la violencia no son un fenómeno reciente.  Me atrevo a comentarte que la inseguridad y el incremento de la violencia, se debe a un proceso paulatino que proviene del pasado durante los últimos 4 sexenios, es decir, 24 años.  Los gobiernos estatal, municipal y especialmente el Gobierno Federal, descuidaron su obligación constitucional y desatendieron el tema de la seguridad.  Es decir, toleraron el crecimiento de la criminalidad. Esta situación con el tiempo se complicó y ahora hay alarma en varios Estado de la República.”