México: ¿Realmente una bomba de crecimiento?

Por Wilfrido Ruiz Sainz

El 15 de Febrero del presente año, el Consejero Delegado del Banco Sabadell, Jaime Guardiola, afirmó: “Los cambios en la política económica de Estados Unidos, son riesgos menores para México ante la fortaleza de su economía; sin embargo, sus retos se mantienen en el combate a la corrupción y el narcotráfico. Sin historias de corrupción, con seguridad jurídica, con seguridad física, México sería una bomba de crecimiento”. El experto en finanzas reitera la imperiosa necesidad de que nuestro país  transforme su camino para lograr la superación integral. El cambio tiene dos ejes: La honestidad y el amor por México.

Al respecto y de manera reiterada, he manifestado que los políticos que realizan conductas antisociales traicionan su juramento de guardar y hacer guardar la Constitución Política. En la actualidad, México padece la deshonestidad de muchos ex-gobernantes pillos que andan prófugos y otros que tienen nombre y apellido, se encuentran viviendo en el país tranquilos, solapados y protegidos por un sistema inaceptable.    

Me parece que la declaratoria del funcionario bancario es real y lastimosa. Podemos afirmar que para salir del camino peligroso, que representa el fenómeno de la corrupción, será necesario consolidar el Sistema Nacional Anticorrupción, que de acuerdo con el estudio denominado “México: Anatomía de la Corrupción” de la investigadora María Amparo Casar, nos cuesta anualmente la cifra escandalosa de 906 mil millones de pesos producto de 4 millones 925 mil actos de corrupción, que nacen de la misma sociedad y del gobierno. Sin embargo, como parte de esta evidente y triste realidad tenemos los óbolos, aguinaldos, bonos, 4 mil millones para partidos y compensaciones escandalosas de 500 diputados. Seguimos manteniendo a políticos fanfarrones y frívolos, que viven del presupuesto y que actúan al amparo de opacidad contraviniendo la voluntad y confianza de la ciudadanía.

Al respecto y con cierta resistencia de mí parte, por considerar que estamos ante un malestar crónico y un agravio nacional, les expongo que cada uno los diputados federales reciben discrecionalmente millones de pesos disque para obras en su distrito. En lo personal y especialmente en Tijuana, no tengo conocimiento de ninguna obra estructural financiada por dichos personajes, salvo la entrega ocasional de cobijas. Estamos en tiempo para frenar la farsa. Por lo pronto y de acuerdo con los comentarios que anteceden, debemos evaluar seriamente el funcionamiento óptimo del cacareado Sistema Nacional Anticorrupción. Esta palanca correctora será nuestra última oportunidad para enmendar y extirpar el cáncer que nos devora. Por lo tanto, la “bomba de crecimiento” no será factible hasta eliminar el flagelo de la corrupción, que sin duda, golpea y frena el desarrollo pleno de la sociedad mexicana.

Nuestra salvación para acotar la corrupción que castiga a México, será constituir Fiscales Anticorrupción solventes con el siguiente perfil: (1) Los Fiscales no deben ser designados por los Ejecutivos, federal o estatal ni los Congresos; (2) Los Fiscales deben surgir de ternas propuestas (3 candidatos) por las Federaciones de Colegios de Abogados (Nacional y Estatal) sometidas a los Congresos (Federal, Estatal); (3) El cuerpo legislativo podrá elegir cualquiera de los propuestos; (4) Los Fiscales deberán ser Abogados Penalistas con 15 años mínimo de ejercicio profesional en la materia; (5) Autonomía constitucional, con independencia total de la clase política; (6) Sin ninguna filiación partidista, (7) Sin antecedentes penales, (8) Aprobar exámenes antidoping, de control y confianza practicados por expertos independientes; (9) Certificado de no antecedentes penales; (10) Los Fiscales estarán certificados por las Federaciones (Nacional, Estatal) de Licenciados en Derecho. 

Me parece que no existe otra forma de crear Fiscalías invulnerables, que sean confiables, que cumplan cabalmente con su deber de investigar, averiguar y consignar a los políticos traicioneros. En caso contrario, de que no se cumpla con el perfil exigido y propuesto para seleccionar a los Fiscales, me temo que el Sistema Nacional Anticorrupción, está condenado al fracaso.  Los genios del Derecho Romano decían: “Honeste Vivere.”  ¡Vivir honestamente!